Una de las complicaciones más temidas y complejas del embarazo, la preeclampsia, podría estar un paso más cerca de ser curada gracias a un descubrimiento inesperado originado en un laboratorio de dermatología.

Un equipo de científicos de la Universidad de Michigan ha identificado que la desregulación de un gen específico, el VGLL3, podría ser la causa raíz de este peligroso trastorno que afecta a miles de mujeres e hijos en todo el mundo.

El hallazgo, publicado en la revista científica Circulation, surgió cuando el dermatólogo e inmunólogo Johann Gudjonsson investigaba por qué las enfermedades autoinmunes son sensiblemente más frecuentes en mujeres que en hombres. Al notar que muchas de estas condiciones se manifiestan en la piel, su equipo identificó una alta expresión del gen VGLL3 en el tejido cutáneo femenino.

Una conversación casual con la obstetra Ashley Bartell reveló las sorpresivas similitudes clínicas entre pacientes con enfermedades autoinmunes y aquellas diagnosticadas con preeclampsia. Esta coincidencia llevó a Gudjonsson a asociarse con especialistas en cardiología y obstetricia, entre ellas la inmunóloga Olesya Plazyo, para analizar si el gen VGLL3 también desempeñaba un rol en la placenta.

El gen VGLL3 y las células trofoblásticas

La preeclampsia —caracterizada por presión arterial elevada y daño multiorgánico tras la semana 20 de gestación— no cuenta actualmente con un tratamiento definitivo más allá de la finalización del embarazo. Además, la condición puede aumentar el riesgo a largo plazo de cardiopatías y accidentes cerebrovasculares para la madre.

Mediante la tecnología de secuenciación de ARN celular individual, los investigadores descubrieron que el gen VGLL3 no está alterado en todo el tejido placentario, sino específicamente en las células trofoblásticas. Estas células son fundamentales para la implantación del embrión y el desarrollo de los vasos sanguíneos que alimentan la placenta.

El gen VGLL3 actúa como un interruptor maestro que regula funciones esenciales como:

* Desarrollo y guiado de vasos sanguíneos.

* Respuestas inmunitarias en la interfaz materno-fetal.

* Crecimiento y diferenciación celular.

Cuando VGLL3 se encuentra sobreexpresado o desregulado, envía estos procesos biológicos a un estado hiperactivo, desencadenando la disfunción vascular típica de la enfermedad. En modelos animales, la sobreexpresión de VGLL3 provocó hipertensión arterial, mientras que su inhibición o desactivación dio paso a gestaciones completamente saludables.

Hacia nuevos diagnósticos y tratamientos preventivos

Aunque el desarrollo de fármacos e investigaciones clínicas en seres humanos tomará tiempo, haber identificado este mecanismo representa un avance crucial para la obstetricia moderna. Hasta ahora, las pruebas disponibles solo detectaban biomarcadores de riesgo como la proteína sFLT-1, sin explicar el origen del problema.

El control molecular del gen VGLL3 podría permitir en el futuro no solo precisar diagnósticos dudosos, sino también desarrollar terapias dirigidas que modifiquen su actividad, ofreciendo por primera vez la posibilidad real de prevenir y curar la preeclampsia.

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