Este avance marca un cambio de paradigma en el diagnóstico precoz de esta y otras enfermedades neurodegenerativas. Se calcula que medio millón de argentinos padecen Alzheimer.
Durante décadas, el diagnóstico del Alzheimer estuvo ligado a la aparición de los primeros olvidos, las dificultades para orientarse o el deterioro progresivo de la memoria. Para entonces, el proceso neurodegenerativo ya llevaba años avanzando en el cerebro. Hoy ese paradigma empieza a cambiar. Un análisis de sangre capaz de detectar biomarcadores asociados a la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas ya se encuentra disponible en la Argentina y abre la puerta a una intervención mucho más temprana.
El avance fue presentado en Infobae al Mediodía por el neurólogo Gustavo Sevlever, director de Investigación y Docencia de FLENI, junto con la directora editorial de Infobae, Daniela Blanco, quienes explicaron que la incorporación de esta tecnología representa uno de los cambios más importantes de los últimos años en el diagnóstico de las demencias. “Hoy podemos detectar algunas sustancias que se llaman biomarcadores en la sangre porque el grado de sensibilidad de las técnicas aumentó muchísimo”, explicó Sevlever. Esa mejora tecnológica, sostuvo, permite identificar alteraciones biológicas que antes solo podían observarse mediante estudios mucho más complejos o cuando la enfermedad ya había comenzado a manifestarse.
El biomarcador que concentra la mayor expectativa es la proteína Tau 217, cuya presencia en sangre está estrechamente relacionada con el desarrollo del Alzheimer. “Predice la aparición de la enfermedad o está vinculada con ella. Y esto ocurre en pacientes que todavía no tienen síntomas o que apenas presentan manifestaciones iniciales”, señaló el especialista. La posibilidad de reconocer esos cambios de manera anticipada modifica el objetivo del tratamiento. “Se abre una ventana terapéutica que nos va a permitir intervenir”, afirmó, al explicar que el desafío ya no consiste únicamente en tratar el deterioro cognitivo cuando aparece, sino en actuar durante una etapa previa, cuando aún es posible retrasar su evolución.
Blanco destacó que ese enfoque forma parte de la denominada medicina de precisión, una estrategia que busca adaptar los tratamientos al perfil biológico de cada paciente. “Es tan importante la detección temprana porque permite tratar la enfermedad con mayor eficacia”, sostuvo. Sevlever coincidió, aunque aclaró que todavía no existe una cura definitiva. “No hablamos de una solución mágica, sino de pequeños avances que van modulando el campo de las demencias. Son herramientas que permiten retrasar la aparición de la enfermedad, mejorar los síntomas y modificar la calidad de vida de los pacientes”, explicó.
La importancia de este tipo de avances también se entiende a partir de la dimensión que adquirirá el problema en las próximas décadas. Según las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, el número de personas que viven con algún tipo de demencia pasará de 57 millones a 139 millones hacia 2050, y entre el 60% y el 70% de esos diagnósticos corresponderán al Alzheimer. En la Argentina, la situación tampoco es menor. “Se calcula que tenemos alrededor de medio millón de pacientes con Alzheimer”, indicó Sevlever, quien además advirtió que el crecimiento de la enfermedad es más acelerado en los países de ingresos bajos y medios, donde influyen variables como el acceso a la salud, la educación y las condiciones socioeconómicas.
En ese sentido, el neurólogo explicó que la llamada “reserva cognitiva” puede convertirse en un factor protector. “Las personas con mayor desarrollo educativo tienen menos enfermedad de Alzheimer o demencia que aquellas con menor nivel de educación. Probablemente porque desarrollaron una mayor cantidad de circuitos cerebrales que les otorgan resiliencia frente al daño”, señaló, al remarcar que la prevención comienza mucho antes de la aparición de los síntomas.
El nuevo análisis se realiza mediante una extracción de sangre que luego es procesada con el sistema Meso Quick Plex Q 60MM, capaz de detectar concentraciones extremadamente bajas de biomarcadores asociados a enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, Sevlever aclaró que el estudio todavía no está pensado para utilizarse como un método de screening en personas completamente sanas. “Este test fue validado en poblaciones que presentan quejas cognitivas y allí funciona discriminando distintos cuadros”, explicó. Aun así, considera que el escenario cambiará con el tiempo. “Probablemente ocurra lo mismo que pasó con el colesterol o la glucosa. A medida que estas tecnologías se vuelvan más accesibles, cualquiera podrá hacerse este análisis”, proyectó.
La prueba ya puede realizarse en FLENI y también existe la posibilidad de enviar muestras desde otras provincias, aunque requiere un protocolo específico. “Se puede mandar la sangre, pero primero hay que separar el plasma y transportarlo refrigerado. Si se sigue ese procedimiento, el estudio puede hacerse sin inconvenientes”, detalló Sevlever. Como la implementación comenzó hace apenas unas semanas, todavía no forma parte de la cobertura habitual de las obras sociales y empresas de medicina prepaga. “Es demasiado nuevo como para que los financiadores ya lo tengan incorporado”, reconoció. Para Blanco, ampliar ese acceso será uno de los grandes desafíos de los próximos años, especialmente en una sociedad donde la expectativa de vida continúa aumentando.
La posibilidad de detectar el Alzheimer cuando todavía no produjo síntomas visibles no significa que la enfermedad haya dejado de ser un desafío. Pero sí marca un cambio profundo en la manera de enfrentarla. Si hasta hace poco el objetivo era diagnosticarla lo antes posible una vez iniciado el deterioro cognitivo, ahora la medicina comienza a correr esa frontera varios años hacia atrás. Allí, antes de que aparezcan los primeros olvidos, es donde los especialistas creen que estará la mayor oportunidad para modificar el curso de la enfermedad.
Fuente: Infobae al Mediodía



