Más de 1,5 millones de argentinos sufren de esta patología y no consultan a un médico, lo que retarda un diagnóstico precoz y un tratamiento eficaz.
Cada año, durante el mes de junio, se conmemora la Semana Mundial de la Incontinencia. El objetivo es romper el silencio y visibilizar una problemática que también acarrea consecuencias emocionales, laborales y económicas para quienes la padecen.
La incontinencia de orina es un problema que afecta a gran parte de la población, tiene mayor incidencia en la mujer y altera la esfera física, mental y social, influyendo de forma negativa en la calidad de vida. Es un problema importante, del que se tiene poco conocimiento, y muchas personas creen que se trata de una afección sin solución, o la atribuyen, en el caso de los ancianos, al paso de los años.
Actualmente sabemos que la incontinencia de orina es un problema muy común y que puede tratarse exitosamente. Sin embargo, es poco frecuente que el médico les pregunte a sus pacientes sobre este problema. Por otra parte, también es raro que la persona con incontinencia de orina consulte al médico, y lo más habitual es que tienda a ocultar el problema y a organizar su vida alrededor de él.
“Vivimos en un mundo donde todavía se esconde algo que puede tratarse, prevenirse o al menos controlarse con información y productos adecuados”, explica Mariela Schteingart, Brand Manager de TENA Argentina, empresa que realizó un estudio que determinó que en Argentina, más de 1,5 millones de personas sufren de incontinencia urinaria y 1 de cada 4 mujeres la padecen.
El 23 % de personas afectadas por esta patología no hablan del tema, ni consultan a un especialista. Los motivos son diversos: falta de información, pudor y, sobre todo, la idea errónea de que se trata de una condición “normal” o “inevitable” asociada al paso del tiempo.
Existen diferentes factores que aumentan el riesgo de desarrollar incontinencia de orina. Ya hemos mencionado que las mujeres están más predispuestas que los hombres en una relación de dos a uno (por cada hombre con incontinencia hay dos a tres mujeres). La edad, la menopausia y haber tenido un mayor número de partos también predisponen a desarrollar incontinencia de orina, aunque hay mujeres que nunca estuvieron embarazadas y tienen incontinencia. Otros factores de riesgo son la obesidad y el tabaquismo.
La importancia de determinar el tipo de incontinencia urinaria que el paciente presenta, se debe a la buena elección de su tratamiento, ya que esta es fundamental para lograr buenos resultados.
La información de los síntomas servirá para guiar las decisiones del tratamiento que el Médico Urólogo indicara. Para ello, el Médico necesita una revisión exhaustiva de la historia clínica del paciente, acompañada de una exploración física, en donde probablemente le pida que haga una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como por ejemplo toser.
Pueden llegar a ser necesarios estudios complementarios, como por ejemplo de laboratorio o de imágenes para completar el diagnóstico. Si se necesita más información, el médico puede recomendarte pruebas más complejas, como una cistoscopia, un estudio urodinámico, entre otros.
Tratamiento
El tratamiento propuesto por el Urólogo, dependerá del tipo de incontinencia que el paciente presente. Actualmente, los tratamientos ofrecen una variedad de opciones, desde las terapias kinésicas, los medicamentos, la energía electromagnética para estimular los músculos profundos del suelo pélvico (EMSELLA), cirugías mínimamente invasivas y las cirugías convencionales.
El Urólogo definirá el tratamiento de la incontinencia urinaria dependiendo del tipo de incontinencia del paciente.
Es probable que se indique al paciente una combinación de tratamientos. Por ejemplo:
- Entrenamiento de la vejiga, para prolongar el tiempo de retención urinaria entre las necesidades actuales de ir a orinar.
- Orinar dos veces, que significa orinar y esperar unos minutos para volver hacerlo.
- Horarios programados para orinar.
- Cambio de hábitos, como limitar o evitar el alcohol, la cafeína y los alimentos ácidos, reducir el consumo de líquidos, bajar de peso y realizar actividad física.






