La medicina regenerativa avanza con prometedoras investigaciones, pero los tratamientos consolidados son excepciones y aún queda para cumplir las expectativas iniciales.

Una de las características específicas de las células madre es que son capaces de convertirse en cualquier tejido del organismo dependiendo del microambiente que las rodee. Pero esta es la teoría. En la práctica, nuestros tejidos, o los de cualquier animal, son muy complejos. Normalmente, un tejido no está constituido por un único tipo de células. No es algo que puedas aislar con facilidad del resto del organismo. Y este es el primer problema.

“Para que una célula madre se convierta —en biología llamamos a ese proceso diferenciación— en una célula especializada tiene que estar en un microambiente determinado que imite a aquel en el que se diferencia en el organismo y esos microambientes no son nada sencillos de reproducir”, afirma María Eugenia Fernández Santos, directora técnica de la Unidad de Medicina Regenerativa y del Laboratorio de Investigación Traslacional en Cardiología del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Hasta el momento, la utilización de células madre para reparar o sustituir tejidos dañados está todavía en fase de investigación. Uno de los tejidos en el que se ha estudiado en profundidad esta técnica es el cardiaco. Todas las personas que lo investigamos somos conscientes de que el corazón es muy complicado de regenerar. Eso es así por lo que te decía al principio, en el corazón no hay un solo tipo celular, sino que en él encontramos diferentes tipos celulares, con diferentes funciones: células musculares contráctiles, células que actúan a modo de marcapasos y permiten conducción eléctrica, células que forman los vasos sanguíneos, células que dan soporte estructural, células del sistema nervioso, e incluso células madre, las denominadas células cardiacas residentes. Todas ellas hacen que el corazón realice su función. Es decir, para reproducirlo sano necesitaríamos una “célula madre” capaz de lograr células que trasmitan electricidad, células que se contraigan, etc. Son tantos tipos de células diferentes que, con la tecnología de la que ahora mismo disponemos, no podemos conseguir regenerar totalmente este tejido.

Y lo mismo que ocurre con el tejido cardiaco, sucede con el resto de tejidos. Se ha investigado muchísimo y se ha avanzado considerablemente lo que nos ha permitido aplicar células madre y diferenciadas, e incluso derivados de estas células, como son los exosomas y las microvesículas. Todos estos productos, y otros como la terapia génica y la ingeniería de tejidos, están incluidos en lo que llamamos medicamentos de terapias avanzadas, productos que se han utilizado para reparar muchos de los tejidos que forman el organismo, pero con resultados modestos.

“Un tratamiento realmente consolidado, que vayas al médico porque tienes una enfermedad o una lesión y ese médico pueda ponerte un tratamiento como te receta paracetamol, todavía no lo hemos conseguido. Es importante entender que en medicina regenerativa, que así se llama esté área, estamos avanzando mucho, pero todavía no hemos llegado a desarrollar todos los tratamientos consolidados que nos hubiera gustado”, sostiene.

Actualmente, conseguimos pequeños avances en reparación que nos permiten ver que diferentes tipos celulares pueden ayudar a la regeneración de algunos tejidos. Pero la realidad está muy lejos de algunas cosas que puedes leer o escuchar sobre terapias con células madre que compañías, quizá no muy éticas, venden como si fuera posible.

A día de hoy, tratamientos consolidados de terapias avanzadas solo existen tres: uso de condrocitos, de células del ligamento corneal y piel ingenierizada. Estos tres productos sí están consolidados, aunque son tratamientos difíciles de aplicar, lo que quiere decir que los médicos que lo solicitan deben probar que saben manejar estos productos. Lo mismo ocurre con la producción/fabricación, también se necesita obtener el permiso. El propósito es aplicar a los pacientes medicamentos que cumplan con los más altos estándares de calidad.

Es cierto que cuando se empezó a investigar con células madre se generaron expectativas muy altas. Parecía que la medicina regenerativa iba a ser la solución a todo y que además estaba a la vuelta de la esquina. Pero no podemos vender humo. Lo que hemos visto en todos estos años y en cientos de investigaciones es que es cierto que las posibilidades son muchas, pero todavía están lejos de consolidarse en la práctica clínica diaria.

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