Cuando sentimos “la panza hinchada”, no siempre se trata de haber comido en exceso, muchas veces es un síntoma que debemos atender.

La distensión abdominal es el aumento del abdomen debido a la acumulación de gas u otros fluidos en el tracto gastrointestinal. Esta hinchazón puede presentarse aisladamente o junto a otros síntomas digestivos como sensación de llenura, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento o flatulencias.

No se trata de una enfermedad en sí misma, sino de un síntoma inespecífico que pueden producir diversas afecciones. Aunque no se conoce la causa con precisión, la acumulación de gases y otros elementos puede estar originada, entre otros factores, por una ingesta excesiva de alimento o de aire, intolerancias y alergias alimentarias, estreñimiento, alteraciones en la microbiota o la contracción del diafragma. En ocasiones, puede tratarse también de un efecto secundario de un cáncer o de enfermedades digestivas como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn o el síndrome del intestino irritable.

El tratamiento, que dependerá de la causa subyacente, puede incluir medidas farmacológicas, procedimientos médicos como intervenciones quirúrgicas y modificaciones del estilo de vida como cambios en la dieta y el aumento del ejercicio físico.emas que causan en el paciente dolor y dificultades para caminar.

Según la Asociación Española de Gastroenterología (AEG), se trata de un trastorno cada vez más frecuente, que afecta principalmente a mujeres jóvenes y que constituye uno de los motivos de consulta más comunes.

La distensión abdominal suele asociarse a las siguientes causas:

Una ingesta excesiva de alimento.

Hábitos que aumentan la ingesta de aire como comer demasiado rápido, mascar chicle, tomar bebidas con gas o no llevar bien ajustada la dentadura postiza.

Intolerancias y alergias alimentarias a sustancias como el gluten, la lactosa o la fructosa.

Trastornos del aparato digestivo como el estreñimiento, el reflujo gastroesofágico, la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable o una obstrucción intestinal.

En la mujer, trastornos ginecológicos como el síndrome de ovario poliquístico, la presencia de miomas en el útero y la endometriosis.

Alteraciones en la flora intestinal y/o una mayor proliferación de bacterias.

Dificultades para digerir comida rica en fibra o grasas o determinados alimentos como los lácteos, el brócoli, las coles, las legumbres o la cebolla.

El tabaquismo.

Otros trastornos como un tumor abdominal, un cáncer de ovario, insuficiencia pancreática o hepática, insuficiencia cardiaca, el síndrome de evacuación gástrica rápida —una afección en la que los alimentos, especialmente, aquellos ricos en azúcar, pasan del estómago al intestino delgado con excesiva rapidez— y la ascitis —acumulación de líquido dentro del abdomen—.

En el caso de la distensión abdominal funcional, la causa parece ser la contracción anómala y persistente del diafragma, que empuja hacia adelante el contenido abdominal. En consecuencia, este se recoloca hacia delante —gracias a la relajación de la pared muscular abdominal— y abomba el vientre. Este fenómeno, conocido como disinergia abdominofrénica, está presente en el 90% de pacientes con distensión abdominal, según la AEG.

Por otra parte, factores como el estrés o ansiedad, el sobrepeso u obesidad y la falta de ejercicio físico pueden agravar la distensión abdominal.

La distensión abdominal se caracteriza con un aumento del perímetro del vientre, que se hincha y endurece. Este abombamiento puede resultar visible y hasta medible.

Se trata de un síntoma intermitente, que suele manifestarse entre treinta y cuarenta y cinco minutos después de las comidas en las que se haya ingerido cualquier tipo de alimento —incluido el agua—, aunque es más probable que ocurra tras una comida copiosa o tras la ingesta de determinados alimentos o bebidas.

La persona suele despertarse con un abdomen relativamente plano, pero, conforme avanza el día, lo hace también el abombamiento del vientre. En cambio, este mejora con el ayuno y durante el descanso nocturno —seguramente, debido a la relajación del diafragma durante el sueño— y empeora, como se decía en el apartado anterior, después de las comidas y durante episodios de estrés.

Otros síntomas que pueden acompañar a la hinchazón del abdomen son:

Sensación de plenitud o de gas atrapado.

Dolor abdominal.

Diarrea o estreñimiento

Exceso de gases, flatulencias o eructos.

Ruidos o gorgoteos abdominales.

Ocho claves para prevenir la distensión abdominal

Seguir las siguientes recomendaciones en tu día a día puede ayudarte a prevenir y mejorar la hinchazón del abdomen:

1. Come y bebe sin prisas: Intenta que las comidas sean momentos relajados, ya que te ayudará a tragar menos aire al ingerir los alimentos.

2. Revisa tu dieta:  Si sufres de distensión abdominal, puede ser conveniente que dejes de comer alimentos que puedan aumentar los gases y flatulencias como las legumbres, las coles o la cebolla.

3. Hidrátate en abundancia: Beber mucha agua te ayudará a mejorar trastornos que puedan estar originando la hinchazón del vientre como el estreñimiento. Por el contrario, evita las bebidas con gas o la cerveza.

4. Chicles y caramelos, mejor no: Masticar chicle o chupar una pastilla puede aumentar la cantidad de aire que tragas, por lo que es mejor que evites este hábito.

5. Presta atención a las etiquetas: Sobre todo en el caso de intolerancia a la lactosa, el gluten, la fructosa u otras sustancias, es fundamental que leas detenidamente la etiqueta antes de consumir cualquier alimento o bebida para asegurarte de que no las contiene.

6. Actívate: La práctica regular de ejercicio físico puede convertirse en tu gran aliada para prevenir y mejorar la distensión abdominal, ya que mejora la motilidad gastrointestinal y ayuda combatir el sobrepeso, uno de los factores agravantes.

7. Relájate: Aprender técnicas de relajación, respiración consciente o mindfulness puede ayudarte a lidiar con el estrés, que puede llegar a empeorar la distensión del abdomen.

8. Deja de fumar: El tabaquismo es otro de los hábitos que pueden provocar distensión abdominal, por lo que es recomendable abandonarlo.

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