El contenido sobre alcohol que los jóvenes ven en redes sociales y especialmente de influencers famosos, provoca el deseo de beber, según un estudio reciente.
Ver a influencers beber alcohol en publicaciones de redes sociales incrementa las ganas de consumir entre los jóvenes, según revela un nuevo estudio. La investigación, realizada por Rutgers Health y la Universidad de Harvard y publicada en la revista científica JAMA Pediatrics, muestra que la exposición al alcohol en las redes sociales impulsa el deseo de beber entre la gente joven.
«Queríamos ir más allá de la mera asociación y establecer un orden temporal, es decir, que las ganas de beber de los participantes surgieran después de ver el contenido», explicó Jon-Patrick Allem, autor principal del estudio en la Escuela de Salud Pública de Rutgers, en Nueva Jersey.
Los jóvenes adultos que vieron publicaciones de influencers con alcohol presentaron muchas más probabilidades de tener ganas de beber que quienes vieron mensajes similares de los mismos influencers sin alcohol. El estudio constató que los participantes que percibían a los influencers como muy creíbles tenían muchas más probabilidades de querer beber.
Allem señaló que ninguno de los vídeos era un anuncio explícito de alcohol. El contenido utilizado en el experimento era más sutil que una campaña publicitaria: se trataba de escenas con alcohol similares a las que la gente ve a diario en las redes sociales. «Solo fragmentos de la vida cotidiana de los influencers en el vídeo», añadió Allem.
La situación del consumo en Argentina
El análisis de las tendencias continentales arroja una verdad incómoda sobre la situación del consumo de alcohol: La Región de las Américas en su conjunto logró una reducción del 7.32% en el Consumo Total de Alcohol per Cápita (APC) en adultos en los últimos 20 años. Esta caída es fruto de la implementación de políticas costo-efectivas en otros países, como el aumento de impuestos a las bebidas alcohólicas y la prohibición/limitación de publicidad.
Pero Argentina se mueve en sentido contrario: durante el mismo periodo nuestro consumo total aumentó un 8.12%. Este aumento nos dejó con un consumo promedio (9.45 L) muy por encima del promedio continental (7.60 L). Este desvío se explica por la fuerte aceptación social del consumo, la popularidad cultural del alcohol y el fácil acceso que la normativa vigente garantiza.
Los datos son contundentes: nuestro país no solo lidera el consumo de alcohol en el Cono Sur, sino que el actual gobierno nacional ignora sistemáticamente las políticas más efectivas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). El resultado es previsible: consumo que se dispara entre los más jóvenes, un riesgo social permanente y una tendencia que nos aísla de la salud pública continental.
¿Cómo se desarrolló el experimento?
La investigación sobre la influencia de las redes sociales en el consumo de alcohol incluyó a 2.000 participantes de entre 18 y 24 años en Estados Unidos, divididos en dos grupos. Ambos grupos vieron 20 publicaciones simuladas de Instagram de influencers de estilo de vida: el primero vio imágenes de influencers que consumían o mostraban alcohol, el segundo grupo vio a los mismos influencers pero sin alcohol.
En uno de los ejemplos, algunos participantes vieron a una pareja preparando la cena mientras tomaba vino, mientras que otros vieron una escena de cocina similar en la que la pareja bebía chocolate caliente.
Tras ajustar por factores como el uso diario de redes sociales, el consumo de alcohol a lo largo de la vida y la exposición previa a la publicidad de bebidas alcohólicas, los investigadores encontraron que los participantes que vieron alcohol en los vídeos tenían un 73% más de probabilidades de declarar un aumento del deseo de beber.
El consumo de alcohol entre los jóvenes
Las tendencias de consumo de alcohol entre los jóvenes en Europa muestran un descenso continuado, tanto el consumo global como los episodios de consumo intensivo han caído en las dos últimas décadas, según el Proyecto Europeo de Encuestas Escolares sobre Alcohol y otras Drogas (ESPAD).
«Décadas de investigación demuestran que cuanto antes se toma la primera copa, más probable es sufrir problemas relacionados con el alcohol más adelante en la vida», señaló Alex Russell, coautor del estudio en la Escuela de Medicina de Harvard.
Añadió que retrasar el inicio en el consumo de alcohol es una estrategia clave de prevención y que, dado que los espacios en línea como las redes sociales influyen cada vez más en los patrones de consumo de los jóvenes, los esfuerzos preventivos deben centrarse también en estos entornos digitales.






