El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó una semana con temperaturas extremas para todo el país, pero que se extenderán aún más en la región Norte. Qué es un golpe de calor y cómo cuidarnos de esta situación, que afecta especialmente a niños y personas mayores.

Durante días de altas temperaturas, existe el riesgo de sufrir insolación o golpe de calor, condiciones que pueden poner en peligro la vida, como causar daños en el cerebro y otros órganos vitales como el corazón, los riñones y los músculos.

La exposición prolongada al calor puede provocar mareo, dolor de cabeza, vómitos y sensación de cansancio y decaimiento. Estos síntomas son leves, y en general se puede tratar con descanso, un ambiente fresco e hidratación. Pero cuando llegamos al golpe de calor, la situación es más seria y se requiere asistencia médica de inmediato.

¿Qué es un golpe de calor?

Los seres humanos tenemos dos maneras naturales de afrontar el calor, que son respirando y sudando. Por eso la humedad es un factor importantísimo. Con temperaturas extremadamente altas y mucha humedad, una persona sudará pero el sudor no se secará en la piel, que es el mecanismo que elimina calor. Es por eso que lo que importa no es solo el calor, sino la combinación de calor y humedad, que es lo que conocemos como sensación térmica.

El otro factor importante en términos de temperatura que causa tanto la mortalidad como la morbilidad es si la temperatura desciende por la noche. Si permanece elevada aún en el periodo de descanso se produce un aumento en las muertes. El cuerpo se abruma porque no recibe el respiro que necesita para recuperarse del día. De ahí que las temperaturas mínimas también sean importantes para determinar unaola de calor.

Síntomas de alerta

El agotamiento por calor es un estadio previo al golpe de calor hay que reconocer para prevenir una situación más grave. Algunos indicios de este estado son:

Sudoración excesiva
En los bebés puede verse la piel muy irritada por el sudor en el cuello, pecho, axilas, pliegues del codo y la zona del pañal (sudamina)
Piel pálida y fresca
Sensación de calor sofocante
Sed intensa y sequedad en la boca
Calambres musculares
Agotamiento, cansancio o debilidad
Dolores de estómago, inapetencia, náuseas o vómitos
Dolores de cabeza
Irritabilidad (llanto inconsolable en los más pequeños)
Mareos o desmayo

El golpe de calor es una situación muy grave en la que el cuerpo no puede regular su temperatura interna y alcanzar valores superiores a los 39°C o 40°C (medida en la axila). Además, también se observa la piel roja caliente y seca debido a que se agota la transpiración, respiración y frecuencia cardiaca acelerada, dolor palpitante de cabeza, alteración del estado mental y del comportamiento como: vértigos, mareos desorientación, delirios, confusión o pérdida de conocimiento. Y en los casos más extremos, puede haber convulsiones.

¿Cómo prevenir?

El mayor riesgo es para los adultos mayores, niños pequeños y personas enfermas o con sobrepeso. Para evitar complicaciones, se recomienda consumir abundante agua, aunque no se sienta sed, proteger la cabeza con sombrero o gorra, usar ropa clara y liviana y evitar realizar actividad laboral o deportiva bajo el sol en las horas de mayor intensidad.

Para prevenir estos efectos nocivos del calor podemos seguir estas recomendaciones:

Hidratación constante: Tomar agua regularmente, incluso si no tenemos sed. Evitar el consumo de alcohol, café y bebidas azucaradas, ya que favorecen la deshidratación. En niños y lactantes, ofrecer líquidos con frecuencia o aumentar las tomas de leche materna.

Evitar las horas de mayor calor: limitar la exposición al sol entre las 10:00 y las 16:00. Realizar actividad física solo en horarios frescos, como la mañana temprano o el atardecer.

Cuidar la alimentación: Elegir comidas ligeras, ricas en frutas y verduras. Evitar alimentos abundantes y difíciles de digerir.

Protección y vestimenta adecuada: Si necesitamos salir en horarios de intenso calor, usar ropa ligera, de colores claros y materiales transpirables como algodón. Aplicar protector solar y utilizar sombreros o gorros para protegerse del sol.

En espacios cerrados, mantener el ambiente ventilado o utilizar aire acondicionado. Asegurarse que las mascotas tengan acceso a agua fresca y sombra. Conservar los alimentos frescos adecuadamente en la heladera para evitar intoxicaciones.


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