El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos sostiene que los beneficios del tratamiento superan los daños para muchas mujeres.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por su sigla en inglés) publicó nuevas pautas para el tratamiento de síntomas comunes de la menopausia, que incluyen una fuerte recomendación de terapia hormonal para muchas personas. La terapia hormonal debe ser un tratamiento de primera elección para los sofocos, los sudores nocturnos y las alteraciones del sueño relacionadas, dijo el grupo, excepto en mujeres con contraindicaciones como antecedentes de coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares o ciertos tipos de cáncer. Para esas pacientes, recomendó una gama más amplia de alternativas de la que tenía anteriormente.

Las pautas anteriores del ACOG, en 2014, también respaldaban la terapia hormonal, pero animaban a los médicos a recetarla en la dosis efectiva más baja durante la menor cantidad de tiempo para minimizar los riesgos. Sus nuevas pautas recomiendan revisar las opciones de tratamiento con regularidad, pero enfatizan la flexibilidad.

El objetivo es centrarse en la toma de decisiones individual en lugar de tener “una regla estricta” sobre cómo minimizar la duración o intensidad del tratamiento, dijo Catherine Cansino, presidenta del comité del ACOG que desarrolló las nuevas recomendaciones.

Aunque la guía dijo que era mejor recetar la terapia hormonal antes de los 60 años o menos de 10 años después de la menopausia, agregó que las pacientes que ya la tomaban podrían necesitar continuar después de los 60 años “para controlar los síntomas persistentes”.

La designación de la recomendación como “fuerte” significa que, en opinión del ACOG, los beneficios de la terapia para las mujeres con sofocos, sudores nocturnos y alteraciones del sueño “superan claramente los daños y las cargas”, y la mayoría de las pacientes con esos síntomas deberían recibirla.

“Hay un consenso cada vez mayor entre las sociedades profesionales de que los síntomas de la menopausia deben tratarse, y que la terapia hormonal debe ser la primera línea de tratamiento”, dijo JoAnn Manson, endocrinóloga y profesora de Medicina en la Facultad de Medicina de Harvard que no participó en el desarrollo de las recomendaciones. Eso, y el creciente consenso sobre las opciones para las pacientes que no pueden tomar hormonas, “es una buena noticia para las mujeres”, dijo.

La terapia hormonal para la menopausia ha aumentado en popularidad en los últimos años, después de caer en picada a principios de la década de 2000 en respuesta a los hallazgos de la Women’s Health Initiative (WHI), un estudio a largo plazo que descubrió que algunas de sus formas podrían conducir a un pequeño aumento del riesgo de cáncer de mama y problemas cardiovasculares. (Manson es investigadora principal del estudio). Pero no ha vuelto a los niveles previos a la WHI; solo una pequeña minoría de mujeres la usa.

La recomendación del ACOG viene con advertencias, porque las preguntas sobre el riesgo de cáncer de mama y cardiovascular no están completamente resueltas. Las pacientes con alto riesgo de padecer estas afecciones podrían no ser buenas candidatas para la terapia hormonal.

Para estas pacientes, y las que no quieren tomar hormonas, las nuevas pautas recomiendan dos opciones: una clase de fármacos relativamente nueva que bloquea ciertos receptores en el cerebro, y algunos tipos de antidepresivos que pueden reducir los sofocos y los sudores nocturnos. También señalan que opciones como la terapia cognitivo-conductual podrían ayudar con algunos síntomas, pero la evidencia es limitada.

La decisión de iniciar la terapia hormonal debe tener en cuenta la edad y el historial médico, dijeron las pautas. Recomiendan usar calculadoras de riesgo como la del Colegio Estadounidense de Cardiología para el riesgo cardiovascular y la del Instituto Nacional del Cáncer para el riesgo de cáncer de mama, pero no especifican qué umbrales deberían llevar a un proveedor a no recetar hormonas.

La nueva guía aborda solo algunos síntomas posibles: sofocos y sudores nocturnos, alteraciones del sueño relacionadas y cambios de humor. (Señala que la evidencia de la terapia hormonal para tratar los cambios de humor es “insuficiente”). No aborda, por ejemplo, el síndrome genitourinario de la menopausia, una constelación de síntomas como sequedad vaginal e infecciones del tracto urinario. El ACOG dijo que publicaría una guía sobre el SGM el próximo año.

Algunas pacientes usan terapia hormonal sistémica para esos síntomas, pero para aquellas que no experimentan además sofocos y sudores nocturnos, los médicos a menudo recetan estrógeno vaginal, que tiene efectos más localizados.

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