Cada 4 de febrero se conmemora en el mundo el Día de Lucha contra el Cáncer. En Argentina las estadísticas son alarmantes: se registra un nuevo caso cada 4 minutos. Pero la ciencia avanza a buen ritmo para dar esperanza a las millones de personas con diagnóstico de cáncer.
El cáncer, una de las principales causas de muerte en el mundo, ha sido el centro de una constante evolución en la investigación médica. A medida que los avances en biología molecular y genética han cambiado nuestra comprensión de la enfermedad, se han abierto nuevas puertas en su diagnóstico, tratamiento y prevención. Lo que antes parecía ciencia ficción, como personalizar tratamientos basados en el perfil genético de un paciente, ahora es una realidad, gracias a la medicina de precisión.
En su núcleo, el cáncer es una enfermedad genética. Las células tumorales presentan mutaciones en su ADN que alteran su comportamiento, haciendo que crezcan y se dividan de manera descontrolada. Sin embargo, el cáncer no es una sola enfermedad; cada tipo de cáncer, y dentro de cada tipo, cada paciente, puede tener un perfil genético único. Esta complejidad ha sido uno de los principales obstáculos en su tratamiento eficaz, ya que las terapias convencionales no siempre se dirigen a las mutaciones específicas que impulsan el crecimiento tumoral.
En la última década, la biología molecular ha permitido un profundo avance en la comprensión de cómo se desarrollan los tumores. Se ha identificado una amplia gama de mutaciones genéticas, alteraciones epigenéticas (cambios que afectan la expresión de genes sin alterar la secuencia del ADN) y otros mecanismos que no sólo son responsables de la aparición del cáncer, sino también de su resistencia a los tratamientos.
Medicina de precisión
Una de las principales revoluciones en el tratamiento de los pacientes con cáncer ha sido el poder establecer decisiones terapéuticas de forma personalizada, es decir, en función de las características genómicas y moleculares del tumor de cada paciente. Esto es lo que se denomina medicina de precisión.
La medicina de precisión permite que un porcentaje de pacientes con diferentes tumores puedan recibir tratamientos dirigidos (personalizados, dirigidos a estas alteraciones moleculares o genómicas que provocan el desarrollo del tumor) los cuales tienen una mayor especificidad y por tanto una mayor eficacia y menor toxicidad comparados con los tratamientos convencionales. Es importante resaltar que a pesar de que se evalúa si los pacientes con cáncer son candidatos o no a recibir tratamientos personalizados mediante pruebas genómicas realizadas en el tumor o en sangre periférica, todavía es un porcentaje limitado los pacientes que se pueden beneficiar de esta estrategia terapéutica. Esto es debido a que no todos los tumores expresan alteraciones potencialmente tratables; porqué existen alteraciones para las que actualmente no hay tratamientos dirigidos; o bien porqué los medicamentos para determinadas alteraciones están aún en fase de desarrollo y experimentación.
En este último escenario, la medicina de precisión permite que estos paciente puedan beneficiarse de la inclusión en ensayos clínicos que evalúan la eficacia de terapias dirigidas contra dichas alteraciones. Esta revolución ha supuesto un cambio en el enfoque terapéutico del paciente oncológico y una reorganización de los Servicios de Oncología Médica. En muchos casos, como por ejemplo en pacientes con cáncer de pulmón avanzado o metastásico no debería indicarse el tratamiento oncológico hasta haberse descartado si el paciente puede o no beneficiarse de una terapia personalizada.
Terapias dirigidas
Las terapias dirigidas son uno de los mayores avances en la medicina de precisión. A diferencia de los tratamientos tradicionales como la quimioterapia, que atacan tanto a células sanas como a células cancerosas, las terapias dirigidas se enfocan en las mutaciones genéticas o alteraciones moleculares específicas que impulsan el crecimiento tumoral.
Inhibidores de proteínas específicas: por ejemplo, los inhibidores de la tirosina quinasa, como el imatinib, se utilizan en el tratamiento de leucemias y ciertos tumores gastrointestinales al bloquear las señales de crecimiento de las células tumorales.
Anticuerpos monoclonales: son proteínas diseñadas para atacar directamente a las células tumorales. Algunos, como el trastuzumab (Herceptin), se utilizan en el tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo.
Inmunoterapia
La inmunoterapia ha marcado un antes y un después en el tratamiento del cáncer. Esta estrategia se basa en fortalecer o “entrenar” al sistema inmunológico del paciente para que reconozca y destruya las células cancerosas. A través de los inhibidores de puntos de control inmunológico (como el pembrolizumab y el nivolumab), los médicos ahora pueden desbloquear las defensas naturales del cuerpo contra el cáncer.
Además, las terapias de células CAR-T están revolucionando la oncología. Estas terapias implican la modificación genética de las células T del propio paciente para que reconozcan y ataquen las células tumorales de manera más efectiva. Aunque inicialmente se han utilizado en tipos de cáncer hematológicos como leucemias y linfomas, su aplicación en cánceres sólidos está en constante expansión.
Biopsia líquida
Una de las innovaciones más prometedoras en el diagnóstico y tratamiento del cáncer es la biopsia líquida. En lugar de realizar una biopsia invasiva, la biopsia líquida utiliza una muestra de sangre para detectar fragmentos de ADN tumoral, células tumorales circulantes o exosomas, pequeñas vesículas que contienen información genética del tumor.
En 2025, se espera que las biopsias líquidas no solo se utilicen para diagnosticar cáncer en etapas tempranas, sino también para monitorear la respuesta al tratamiento y detectar recurrencias antes de que se produzcan. Esto permitirá una personalización continua del tratamiento y mejorará la supervivencia de los pacientes.
Edición genética y terapias GRISPR
Aunque todavía en fases experimentales, las tecnologías de edición genética como CRISPR-Cas9 podrían revolucionar el tratamiento del cáncer. CRISPR permite editar el ADN de las células de manera precisa, lo que abre la puerta a la corrección de las mutaciones genéticas que causan el cáncer.
Por ejemplo, en la terapia génica dirigida, las células inmunológicas del paciente podrían modificarse para reconocer y atacar de manera más eficiente las células cancerosas, una estrategia que está siendo investigada en cánceres como el melanoma y el cáncer de pulmón.
Inteligencia artificial
A medida que avanzamos, la inteligencia artificial (IA) y el análisis de big data jugarán un papel fundamental en la oncología. La recopilación de grandes cantidades de datos sobre el genoma de los pacientes, las características de los tumores y las respuestas a los tratamientos permitirá a los investigadores y médicos identificar patrones y predecir qué terapias funcionarán mejor para cada paciente.
Las plataformas de IA están diseñadas para analizar imágenes médicas, datos de secuenciación genética, y historiales clínicos de manera más rápida y precisa que los humanos, lo que permitirá decisiones más informadas sobre el tratamiento de cada paciente.
Lo que nos espera
Si bien muchos de estos avances ya están en marcha, se espera que en 2025 se haya logrado una mayor accesibilidad y refinamiento en el uso de la medicina de precisión para el tratamiento del cáncer. La posibilidad de tratar al cáncer de manera más personalizada, menos invasiva y más efectiva promete revolucionar la oncología tal como la conocemos.
Se anticipa que más tipos de cáncer se podrán detectar en sus primeras etapas a través de biopsias líquidas y se perfeccionará el uso de medicamentos dirigidos para bloquear mutaciones específicas. Además, las terapias inmunológicas y la edición genética podrían ofrecer opciones de tratamiento curativas en tipos de cáncer actualmente incurables, como el cáncer de páncreas.
La colaboración internacional en la investigación, la mejora de la infraestructura de análisis genético y la integración de la inteligencia artificial permitirán una medicina de precisión accesible a una mayor cantidad de pacientes en todo el mundo. Si bien el camino no está exento de retos, los avances en el tratamiento del cáncer que abren un horizonte de esperanza sin precedentes para millones de personas.








