Este campo está lleno de oportunidades, pero también de charlatanería. Qué dicen los expertos.
La medicina de la longevidad, también llamada geromedicina, no existe actualmente como una especialidad certificada, ni tiene directrices oficiales para practicarla; de allí que cualquier persona con un título de medicina puede autoproclamarse médico de la longevidad; somos testigos de todos los tipos de médicos influyentes que se posicionan como expertos en las redes sociales.
Y aunque hay especialistas que trabajan de buena fe para ayudar a la gente a vivir más tiempo y de forma más saludable, y científicos que buscan tratamientos para ralentizar potencialmente el proceso de envejecimiento, también hay clínicas y empresas que comercializan cualquier cosa en nombre de la longevidad. Eso incluye suplementos, exploraciones e infusiones que tienen pocas pruebas que respalden su uso.
La medicina de la longevidad “requiere de mucho escrutinio”, dijo Bobby Mukkamala, presidente de la Asociación Médica Americana. ¿Los tratamientos que ofrecen las clínicas “se basan en algo que está totalmente justificado que funcione, o es algo que aún no se ha demostrado?”.
Hemos preguntado a nueve médicos especializados en longevidad y a otros expertos en salud sobre las formas más prometedoras en que la medicina de la longevidad puede ayudar a la gente, y en qué aspectos las modas se han adelantado a la ciencia –y pueden estar haciendo más mal que bien.
Los expertos sostienen que la mejor versión puede conseguir actualmente algunas cosas: dedicar a las personas más tiempo y atención de lo que permite el sistema típico de atención primaria, ofrecer planes más personalizados y cambiar la prioridad a la prevención de la enfermedad en vez de tratarla luego de que aparezca.
“Creo que en el mejor de los casos, la medicina de la longevidad es lo que la medicina realmente buena siempre ha aspirado a ser, pero rara vez ha tenido las herramientas para ofrecer”, dijo Jordan Shlain, fundador de la práctica médica de conserjería Private Medical.
Un primer paso típico en muchas clínicas de longevidad es someterse a un chequeo exhaustivo, que a menudo incluye cosas como una evaluación de la forma física, un análisis de sangre, la secuenciación del genoma y escáneres corporales. Algunos de ellos, como un panel metabólico, son estándar y se utilizan regularmente en las consultas de atención primaria. Otros se han utilizado históricamente en la atención especializada pero se están generalizando, como las pruebas de lipoproteína (a) y apolipoproteína B, dos biomarcadores relacionados con la salud cardiovascular.
Para los defensores de este campo, estas pruebas son una forma de recopilar datos sobre el riesgo de una persona de padecer diversas afecciones médicas y elaborar un plan para intervenir antes.
“Cuando pensamos en la atención primaria en estos momentos, seguimos reaccionando a una información que es, cito, ‘después del hecho’”, dijo Nicole Sirotin, directora ejecutiva del Instituto para una Vida más Sana de Abu Dhabi. (Aunque hay muchas clínicas de longevidad con sede en Estados Unidos, gran parte del trabajo para hacer crecer y normalizar el campo se está llevando a cabo en otros países).
Sirotin citó como ejemplo la gestión del azúcar en sangre. En la atención primaria tradicional, un médico probablemente no prescribiría medicación o cambios en el estilo de vida hasta que los niveles de glucosa de una persona la calificaran de prediabética. Con un enfoque de medicina de la longevidad, un proveedor podría recomendar tratamientos similares si el nivel de azúcar en sangre de un paciente presentara una tendencia alta, aunque no alcanzara el umbral de la prediabetes.
Eso significa que un resultado normal de una prueba, a menudo visto como un indicio de salud en la atención tradicional, podría no considerarse suficientemente bueno en una clínica de longevidad. Andrea Maier, codirectora de la Academia para la Longevidad Saludable de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que considera los análisis de sangre normales como algo en lo que puede trabajar con un paciente para mejorar.
“Queremos que las personas normales lleguen a ser óptimas”, dijo Maier. Porque para las personas con resultados limítrofes, “dentro de 10 años es muy probable que sean anormales, así que ¿por qué íbamos a esperar?”.
Además, las recomendaciones sobre comportamientos de estilo de vida que te ayuden a vivir más tiempo –como seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y dormir entre siete y ocho horas por noche– pueden ser más acertadas. Por ejemplo, un médico podría recomendar alimentos específicos para comer o evitar en función de las lecturas del monitor continuo de glucosa de una persona, en lugar de aconsejarle de forma general que limite el azúcar y coma más fibra. Pero aunque un enfoque a medida podría ser beneficioso en teoría, los expertos dijeron que apenas hay investigaciones que demuestran que conduce a mejores resultados que seguir las directrices estándar.
La falta de estandarización en la medicina de la longevidad ha dejado mucho espacio para las falsas promesas y la pseudociencia. Se sabe que las clínicas ofrecen todo tipo de tratamientos no probados y potencialmente peligrosos, como péptidos, terapia con células madre y terapia de intercambio plasmático.
“Tenemos, en este momento, personas que murieron por células madre, personas que tuvieron reacciones tóxicas muy graves por infusiones de diferentes péptidos”, dijo Evelyne Bischof, directora médica del Centro de Longevidad Sheba de Israel. “Así que hay riesgos, hay daños”, dijo.
Luego están las formas más sutiles en que las clínicas de longevidad se apartan de la ciencia. Por ejemplo, varios de los expertos discreparon de algunas de las pruebas ofrecidas, incluidas las de edad biológica, afirmando que no son lo bastante precisas como para ser utilizadas a nivel individual. “Son útiles a nivel poblacional”, dijo Kirkland. “Pero hay una tremenda variación entre individuos y del día a día en sus lecturas”.
Otros tratamientos, como los suplementos o los fármacos recetados fuera de indicación, se están estudiando en ensayos clínicos y existen algunas pruebas –principalmente de animales– que apoyan su uso. Pero muchos de los expertos siguieron instando a la cautela.
“La medicina de la longevidad puede ser una especie de charlatanería, rebautizada”, dijo Shlain: “Los biomarcadores le dan un barniz de rigor, y los suplementos le dan ingresos, y el paciente no obtiene ni longevidad ni conversaciones honestas sobre las cosas”.
Aunque los expertos se mostraron preocupados por la oferta de aceite de serpiente, también se mostraron optimistas sobre el futuro. Existen esfuerzos mundiales incipientes para legitimar la medicina de la longevidad mediante la creación de normas gubernamentales de autorización para las clínicas. Y hay ensayos clínicos en curso que algún día podrían conducir a medicamentos capaces de influir en las causas profundas del envejecimiento, el objetivo último del campo.
“En cierto modo, la geromedicina es ahora mismo un campo sin medicamentos específicos, pero llegarán”, dijo Eric Verdin, presidente y director ejecutivo del Instituto Buck de Investigación sobre el Envejecimiento. Pero ahora mismo, añadió, puede que estemos “un poco por delante de nuestros esquís en términos de visión”.
Fuente: The New York Times







