¿Sabías que para muchas personas con autismo, los ruidos fuertes y luces intensas pueden causar angustia, ansiedad y sobrecarga sensorial? La pirotecnia no es diversión para todos.

Las personas con Trastornos del Espectro Autista (TEA) o Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) suelen tener hipersensibilidad sensorial y muchas veces auditiva, por eso los sonidos intensos y las luces de la pirotecnia pueden superar su umbral de tolerancia, que es muy bajo, generando reacciones que impactan su conducta.

Las explosiones y luces de la pirotecnia generan estímulos sensoriales muy intensos en personas con autismo. Esto puede provocar irritabilidad, nerviosismo, miedo o ansiedad.

La pirotecnia no solo afecta los sentidos, sino que también genera angustia emocional en muchas personas con autismo. Este malestar puede durar horas e incluso días.

¿Qué podemos hacer?

Optar por festejos sin ruidos fuertes

Elegir pirotecnia silenciosa o luces led

Informar y concientizar a nuestras comunidades sobre el impacto de los fuegos artificiales.

La cinta azul

Hace algunos años se lanzó una campaña que busca identificar los hogares en los que habita una persona con TEA para que los vecinos no arrojen fuegos artificiales ni explosivos en sus barrios.

El azul es el color distintivo del trastorno del espectro autista (TEA) y el objetivo de la campaña es informar y concientizar a las personas que viven alrededor de una casa donde una persona con TEA pasará las fiestas adornando las puertas con un moño o una decoración azul.

Si en tu vivienda habita una persona con autismo, colocá una cinta o moño azul para que así se evite el uso de la pirotecnia cerca.

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