La piel tiene memoria y la excesiva exposición al sol puede pasar factura al cabo de los años. Existen tratamientos estéticos eficaces frente a las manchas solares, pero es necesaria una valoración previa del dermatólogo para descartar que sean lesiones malignas.
El sol deja huellas en la piel que se hacen especialmente evidentes con el envejecimiento, pero también pueden aparecer en personas jóvenes que se exponen demasiado a sus rayos. Las manchas solares son zonas hiperpigmentadas que se producen debido a la acumulación de melanina, que es el pigmento que da color a la piel y la protege de la acción de la radiación ultravioleta.
Las manchas se deben principalmente a un exceso de sobreexposición a la acción del sol, sobre todo en personas que han abusado de él durante toda su vida o han sufrido quemaduras, pero también pueden aparecer por la toma de medicamentos fotosensibles, la acción hormonal y la presencia de cicatrices recientes expuestas a los rayos ultravioleta A y B sin la adecuada fotoprotección.
Tipos de manchas solares
Existen diferentes tipos de hiperpigmentación de la piel como resultado de la acción solar. Estas son las más comunes:
Léntigos solares: son lesiones que generalmente tienen un color marrón -aunque en algunos casos llegan a ser casi negros, están sobreelevados y son rugosos- y aparecen en las zonas de la piel que han estado más expuestas al sol durante años, como la cara, el dorso de las manos, los brazos o el escote. Son aquellas partes del cuerpo que la ropa no cubre y casi nunca se protegen con crema solar. Son lesiones benignas de la piel y constituyen un problema estético. Sin embargo, en algunos casos se malignizan, pudiendo dar lugar a una lesión denominada léntigo maligno melanoma. Por esta razón, es conveniente siempre consultar al dermatólogo ante la aparición de manchas nuevas o cambios en las ya existentes.
Nevus y pecas: Los nevus (lunares) y las pecas aparecen con mayor frecuencia en personas con pieles blancas y cabellos y ojos claros (fototipos I y II), cuyas pieles se queman muy fácilmente y el resultado suele ser la aparición de estas manchas en las zonas más expuestas al sol, como la cara y los brazos. No obstante, también aparecen en la zona de la espalda en aquellos casos en los que se toma el sol en las horas centrales del día sin utilizar cremas solares adecuadamente, incluso aunque se use ropa que cubre el cuerpo. Los nevus también congénitos (que aparecen al nacer o en el primer año de vida) también pueden sufrir cambios por la radiación UV. Puesto que también los nevus pueden malignizarse, es conveniente revisarlos periódicamente, tanto mediante autoexploración como en la consulta de dermatología.
Melasma: La hiperpigmentación conocida como melasma se da especialmente en mujeres y es fruto de la acción hormonal y el sol. En los meses en los que los rayos UV son más intensos se aprecia mucho más. Las zonas más habituales en las que aparece son la frente, las mejillas y la zona del boso.
Cicatrices hiperpigmentadas: Ante una cicatriz el cuerpo experimenta un proceso postinflamatorio con el objetivo de que la piel se regenere adecuadamente. Si durante este proceso no se protege adecuadamente del sol, esa cicatriz puede tener como resultado una hiperpigmentación que puede ir desde el rosa, el rojo y el marrón hasta el negro, dependiendo del fototipo de la piel y de la intensidad de la exposición al sol.
Pautas para la prevención
La mejor forma de prevenir las manchas solares es la protección solar desde la infancia, puesto que la piel tiene memoria y esto quiere decir que va acumulando daño desde que somos niños hasta la edad adulta, de tal modo que, si de pequeños hemos estado muy expuestos al sol pero de adultos no tanto, también pueden salir manchas.
Estos son los consejos básicos para protegerse de la radiación solar:
Evitar tomar el sol en las horas centrales del día.
Utilizar prendas holgadas, preferiblemente de tejidos naturales, que cubran la piel.
Permanecer en la sombra el mayor tiempo posible, especialmente en la temporada de primavera-verano.
No exponer al sol a los bebés y niños de menores de dos años, al no estar su sistema inmune lo suficientemente maduro.
Deben evitar el sol aquellas personas que están tomando medicamentos fotosensibles, como diuréticos, antiinflamatorios, corticoides y anticonceptivos orales, entre otros.
Las personas con pieles claras que se queman con facilidad deben exponerse al sol lo menos posible.
Utilizar fotoprotección alta y de forma adecuada: de 50 SPF en verano y siempre que se vayan a realizar actividades al aire libre. Renovar la aplicación de crema cada dos horas, después del baño y cuando se sude de forma abundante.
Tratamientos para eliminar las manchas solares
Existen varios tratamientos eficaces para la eliminación de las manchas solares, como el láser, los peelings despigmentantes y la crioterapia. No obstante, es importante no precipitarse y acudir siempre a un profesional médico. Las manchas deben ser valoradas previamente por un dermatólogo para descartar que se trate de lesiones malignas. Acudir a un centro de estética, no médico, puede llevar a que se pierda la oportunidad de diagnosticar y tratar a tiempo tumores malignos que pueden extenderse o, incluso, metastatizar en otras partes del organismo.
Una vez descartado que se trata de un léntigo maligno o un melanoma, las opciones de tratamiento con fines estéticos son diversas. Por ejemplo, los láseres médicos como el Q-Switch o los fraccionales de Erbio, que han demostrado ser altamente eficaces para la eliminación de manchas como los léntigos, el melasma y las cicatrices hiperpigmentadas. Con ellos se destruye la acumulación de melanina, que es eliminada de manera natural por nuestro organismo.
Para que el resultado sea más rápido y eficaz, la aplicación del láser debe combinarse con otros tratamientos en cabina, como la microdermoabrasión, que consigue la eliminación de las capas superficiales de la piel, por lo que se unifica el tono y se consigue uniformidad. Inmediatamente después de este proceso, se aplican productos despigmentantes que aceleran el proceso de eliminación de las manchas marrones o solares.






