Un intestino sano ayuda a reducir el riesgo de desarrollar la EII, una afección crónica y muy molesta que afecta la calidad de vida de las personas.  En Argentina hay 70 mil personas que padecen este trastorno crónico.

Victor Chedid, gastroenterólogo y experto en Enfermedad Inflamatoria Intestinal de Mayo Clinic en Rochester, comparte cuatro pilares de la salud intestinal que las personas pueden seguir para ayudar a mantener el intestino sano y las enfermedades inflamatorias a raya.

Nutrición: Comer una dieta al estilo mediterráneo bien equilibrada, que incluya muchas verduras, frutas, granos enteros, porotos, semillas oleaginosas, frutos secos y aceite de oliva. Comer de 30 a 40 gramos de fibra por día. Este tipo de dieta tiene muchos antioxidantes y pocos alimentos que causan inflamación.

Ejercicio y estilo de vida saludable: Incorporar el ejercicio regular a su rutina. El tipo de ejercicio puede variar de persona a persona.

Salud mental: Mantener su salud mental y bienestar, dadas las muchas interacciones entre el intestino y el cerebro. Por ejemplo, la gente que ha experimentado un trauma infantil o que tiene otros factores de estrés en su vidas puede experimentar síntomas o afecciones gastrointestinales, como síndrome del intestino irritable, dispepsia funcional, disfunción del piso pélvico o estreñimiento.

Agua: Beber 2 litros de agua al día. Esto ayuda a prevenir el estreñimiento y asegura que sus órganos estén bien nutridos. Esto es particularmente importante en climas cálidos donde la deshidratación puede ser un problema.

Mantener la salud intestinal es importante, especialmente cuando una persona está lidiando con una enfermedad inflamatoria intestinal. Hay dos tipos principales:  la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Esta patología global afecta alrededor de entre 6 y 8 millones de personas en todo el mundo.

«Es por eso que tenemos que crear conciencia y asegurarnos de que la gente busque atención médica cuando presente los síntomas para que pueda obtener el diagnóstico y la atención adecuados», dice el Dr. Chedid.

No hay cura para la EII, pero existe una variedad de tratamientos para ayudar a los pacientes a lograr la remisión. Los tratamientos incluyen medicamentos antiinflamatorios, supresores del sistema inmunitario, productos biológicos, antibióticos y cirugía.

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