La OMS declaró la alerta sanitaria global por la rápida expansión de la cepa Bundibugyo en África Central, para la que no existe tratamiento ni vacuna disponible y que ya causó cerca de un centenar de muertes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda como una emergencia de salud pública internacional, luego de que se confirmaran 91 muertes y más de 350 casos sospechosos, asociados a la cepa Bundibugyo del virus.
La propagación del brote a través de las fronteras, la falta de tratamientos específicos y la aparición de casos en grandes ciudades impulsaron la decisión del organismo, que activó el máximo nivel de alerta regional.
El ébola es una enfermedad infecciosa grave, transmitida por contacto directo con fluidos corporales de personas sintomáticas.
Según la OMS, la tasa de letalidad promedio oscila entre 50% y 60%, pero el foco de las preocupaciones radica en que no existen vacunas ni terapias aprobadas para la cepa Bundibugyo, lo que incrementa el riesgo de expansión en zonas con recursos sanitarios limitados y alta movilidad poblacional.
Emergencia internacional
La declaración de emergencia internacional por ébola implica la activación de recursos extraordinarios y la coordinación entre países para frenar la transmisión.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que persiste un “alto riesgo regional” y subrayó la importancia de reforzar la vigilancia epidemiológica, aislar de inmediato a los casos confirmados y monitorear contactos durante 21 días. La OMS desaconseja el cierre de fronteras, ya que esto podría generar ocultamiento de síntomas y dificultar la respuesta sanitaria.
Este tipo de declaración obliga a los países a intensificar la detección, movilizar equipos médicos y acelerar el flujo de información, con el objetivo de contener el brote antes de que alcance una escala mayor. La última vez que se aplicó esta medida fue durante la pandemia de COVID-19 y en el brote de ébola de 2014, que afectó a África Occidental.
El ébola es una fiebre hemorrágica viral causada por virus del género Orthoebolavirus, con cuatro especies conocidas que afectan a humanos: Zaire, Sudán, Bundibugyo y Tai Forest. La enfermedad suele estar vinculada a la transmisión desde animales, como los murciélagos frugívoros, hacia humanos, seguida de contagio persona a persona.
La doctora Anne Cori, profesora asociada de modelización de enfermedades infecciosas del Imperial College de Londres, explicó que la transmisión se produce únicamente por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas.
“Esto incluye sangre, vómito, heces, saliva, sudor, orina y semen, así como el contacto con objetos contaminados como ropa o sábanas -precisó-. No se ha documentado transmisión por aire, agua o alimentos”.
El periodo de incubación del virus varía entre dos y 21 días. La infección solo es posible mientras la persona presenta síntomas, y quienes no desarrollan síntomas después de 21 días desde la exposición no contraerán la enfermedad.
Los síntomas del ébola suelen aparecer de manera súbita y pueden confundirse con otras infecciones comunes. Los signos iniciales incluyen fiebre alta, dolor muscular, debilidad intensa, dolor de cabeza y de garganta, vómitos y diarrea. En casos avanzados, es posible observar hemorragias internas y externas, erupciones cutáneas y falla multiorgánica.
Prevención
La prevención del ébola se basa en el aislamiento inmediato de los casos sospechosos, el rastreo de contactos y la aplicación de medidas estrictas de control de infecciones en centros de salud. El uso de equipos de protección personal es esencial para trabajadores sanitarios y familiares de personas enfermas. Los entierros seguros y la participación comunitaria son claves para cortar la cadena de transmisión.
Actualmente solo existen vacunas y tratamientos aprobados para la cepa Zaire. La doctora Céline Gounder, epidemióloga, subrayó en declaraciones recogidas por Infobae que no hay vacunas ni terapias específicas para la cepa Bundibugyo, lo que exige concentrar los esfuerzos en la contención y la atención de soporte clínico. La estrategia de “vacunación en anillo”, que protege a los contactos de los casos confirmados, solo es viable en los brotes causados por la cepa Zaire.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destacó la importancia de la coordinación entre autoridades, organismos internacionales y la comunidad para responder eficazmente a los brotes, especialmente en entornos de recursos limitados.
El brote actual se desarrolla en la provincia de Ituri, una región marcada por el conflicto armado, la infraestructura sanitaria débil y la alta movilidad poblacional, factores que complican la contención. Las autoridades sanitarias han confirmado casos sospechosos en otras provincias y en la capital del Congo, Kinshasa, así como la aparición de casos en Kampala, la capital de Uganda.
La doctora Amanda Rojek, profesora asociada del Instituto de Ciencias Pandémicas de la Universidad de Oxford, advirtió que la identificación tardía, las dificultades en el rastreo de contactos y la limitada disponibilidad de recursos incrementan el riesgo de expansión hacia países vecinos como Uganda y Sudán del Sur.
La coordinadora de emergencias de Médicos Sin Fronteras, Trish Newport, afirmó que “el número de casos y muertes en poco tiempo, sumado a la propagación en varias zonas sanitarias y ahora al otro lado de la frontera, es sumamente preocupante”.
La experiencia previa del Congo, que enfrentó al menos 17 brotes de ébola desde 1976, permite una respuesta más rápida, pero la falta de fondos y la inseguridad continúan obstaculizando las intervenciones.



