De qué manera influyen los mensajes que reciben los jóvenes sobre su cuerpo o la forma de alimentarse desde las redes sociales. El temor a “no pertenecer” y la percepción que tenemos de nosotros mismos a partir de los modelos “influencer”. La necesidad de volver a una alimentación simple y armónica.
El uso inadecuado de las redes sociales parece generar en muchísimos jóvenes altos niveles de ansiedad y depresión según un estudio realizado sobre 1479 jóvenes de entre 14 y 24 años, publicado en United Kingdoms Royal Society for Public Health.
La búsqueda del cuerpo ideal y perfecto sumado a la enorme cantidad de imágenes que el cerebro recibe al mirar las redes sociales, todas mostrando la “mejor versión” de una vida que además generalmente está editada y retocada es uno de los principales factores que producen frecuentemente cambios en la conducta alimentaria a partir de algo que se ve publicado.
”FOMO” son las siglas que significan “Fear of Missing Out”, o miedo de quedarse afuera o perderse de algo, es un fenómeno que generan las redes sociales donde la percepción que se tiene es que siempre la vida del otro es “mejor”.
Por todo eso, vemos con preocupación el costado negativo que tienen las redes, un adolescente recibe a diario miles y miles de imágenes que confunden una vida real con una ideal. Desde modelos del otro lado del mundo hasta un “influencer fit” en Argentina, cada uno cuenta y aconseja sin ningún aval académico su manera de comer y entrenar, sin asumir la responsabilidad del impacto que eso pueda generar.
Se proponen dietas disarmónicas que estigmatizan alimentos como “la leche es mala”, “el pollo tiene hormonas”, “las harinas hinchan y tienen gluten”, las frutas tienen mucho azúcar”, “las verduras están llenas de agrotóxicos” o “el atún tiene mercurio”, la lista como vemos es interminable y las propuestas generalmente complejizan la alimentación ofreciendo por ejemplo suplementos nutricionales mucho más caros y subestimando el valor irremplazable que tiene una alimentación simple, armónica y adecuada en calidad y cantidad de nutrientes.
Es una responsabilidad de nuestro medio, ayudar en estos temas y concientizar sobre la necesidad de concurrir a un especialista para cuidar nuestra salud, mejorando nuestra alimentación y evitando ser mal influenciados por los mensajes perjudiciales que pueden surgir de las redes sociales.



