Especialmente en los días de verano, debemos tener sumo cuidado con el agua que usamos para hidratarnos y para el uso diario, a fin de evitar infecciones intestinales y otros problemas de salud.

Se conoció en los últimos días un brote importante de gastroenteritis en las playas del sur de Brasil que afectó a miles de turistas, en su mayoría argentinos, que eligieron ese país para veranear. Por este motivo, es necesario recordar las medidas de higiene para evitar infecciones intestinales, especialmente en la temporada de verano, teniendo cuidado al momento de consumir agua.

El agua segura es aquella que por su condición y tratamiento no contiene gérmenes ni sustancias tóxicas que puedan afectar la salud de las personas. El uso de agua segura ayuda a prevenir enfermedades diarreicas y el síndrome urémico hemolítico.

Su uso no solo es para beber e hidratarse, sino también debemos tener cuidado al hacer y consumir hielo; lavar alimentos; hacer infusiones; lavarse los dientes y cocinar.

¿Cómo trato el agua no segura?

Además del agua potable suministrada por la red de agua corriente, podemos convertir en agua segura aquella que proviene de otras fuentes (pozo, aljibe, cisterna, etc.). En ese caso, como la contaminación del agua no siempre se nota a simple vista o por el sabor, es necesario tomar ciertas medidas para cerciorarnos que el agua es segura: colocar 2 gotas de lavandina por cada litro de agua, y dejarla reposar 30 minutos antes de consumirla.

¿Cómo almaceno el agua segura?

Guardar el agua en bidones limpios y con tapa, preferentemente de plástico, que tengan un pico o boca que permita sacar el agua sin meter recipientes o vasijas que la puedan contaminar.

Los depósitos de almacenamiento deben estar en lugares donde el agua no pueda ser alterada, lejos del contacto del suelo y fuera del alcance de animales.

Al vaciarse totalmente, desinfectar los depósitos con lavandina y luego enjuagarlos con agua potable antes de llenarlos otra vez.

Limpiar el recipiente y cambiar el agua regularmente.

Consejos para no desperdiciarla

El agua segura es un bien escaso, y por lo tanto debemos cuidarla entre todos. Por eso, hay que tener en cuenta los siguientes tips para aprovecharla de la mejor manera y no desperdiciarla:

No dejar canillas abiertas, goteando, o con pérdidas sin reparar.

No olvidar la manguera abierta mientras se riega, o cuando se barre el patio o la vereda. Un baldazo antes y otro después son suficientes.

Cuidar el agua cuando se higieniza (baño, lavado de cabeza, lavado de manos).

Regar durante las horas de menos calor: al reducirse la evaporación necesita menos agua.

Reutilizar el agua que no es para consumo: por ejemplo, el agua del termo que ya se enfrió, puede servir para pasar un trapo de piso o un lampazo.

Usar la cantidad justa de detergente y jabón en polvo: de esta manera no será necesario mucho enjuague y se contamina menos.

Elegir detergentes biodegradables.

No contaminar el agua de ríos y mares con restos de sustancias tóxicas (pinturas, solventes, cementos, adhesivos).

No arrojar envases o desperdicios de comidas, latas, aceites, combustibles o insecticidas cerca de ríos, lagos, lagunas o arroyos.

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