Según un estudio reciente, los aumentos en la esperanza de vida logrados por los países desarrollados en la primera mitad del siglo XX se han desacelerado significativamente.
Según investigadores de la Facultad de Asuntos Públicos La Follette de la Universidad de Wisconsin-Madison, no se espera que ninguna de las generaciones nacidas después de 1939 alcance los 100 años de edad en promedio.
«El aumento sin precedentes en la esperanza de vida que logramos en la primera mitad del siglo XX parece ser un fenómeno que es poco probable que volvamos a lograr en el futuro previsible», dijo el investigador principal Héctor Pifarré i Arolas en el artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.
«En ausencia de avances importantes que extiendan significativamente la vida humana, la esperanza de vida aún no igualaría los rápidos aumentos observados a principios del siglo XX, incluso si la supervivencia adulta mejorara dos veces más rápido de lo que predecimos», dijo.
De 1900 a 1930, la esperanza de vida aumentó en unos cinco meses y medio para cada nueva generación. Una persona nacida en un país desarrollado en 1900 podía esperar vivir hasta los 62 años en promedio, pero en 1938 la esperanza de vida promedio había aumentado a 80 años.
Pero entre 1939 y 2000, ese aumento se desaceleró a aproximadamente 2.5 a 3.5 meses por generación, estiman los investigadores.
En Argentina, la esperanza de vida es de 82 años para las mujeres y 74 para los varones, según datos de Worldometer, situándose por encima del promedio mundial y de América Latina y el Caribe, pero por debajo de países de altos ingresos.
«Pronosticamos que los nacidos en 1980 no vivirán hasta los 100 años en promedio, y ninguna de las cohortes de nuestro estudio alcanzará este hito», dijo el investigador principal, José Andrade, estudiante doctoral del Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Alemania.
«Este declive se debe en gran medida al hecho de que los aumentos anteriores en la longevidad fueron impulsados por mejoras notables en la supervivencia a edades muy tempranas», explicó en un comunicado de prensa.
Las tasas de mortalidad infantil se redujeron rápidamente a principios del siglo XX, debido a los avances médicos y las mejoras en la calidad de vida, dijeron los investigadores. Esto contribuyó significativamente a la esperanza de vida.
Pero las tasas de mortalidad infantil son ahora tan bajas que el ritmo de avance en la esperanza de vida se ha ralentizado, y las mejoras en la atención médica entre las personas mayores no serán suficientes para mantener el ritmo de los aumentos anteriores en la longevidad, señalaron los investigadores.
Los investigadores advirtieron que estos pronósticos deben tomarse con pinzas, dado que una pandemia inesperada, un avance médico o una agitación social o económica podrían influir en la esperanza de vida de manera impredecible.
Pero estas proyecciones podrían ayudar a las personas a tomar decisiones personales sobre el ahorro, la jubilación y la planificación a largo plazo, dijeron los investigadores.






