Lo que come la madre durante el tiempo de gestación podría influir en el riesgo de que el bebé presente cólicos y eccema.
Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, el Hospital Infantil de Boston y el Instituto de Atención Médica Harvard Pilgrim, en Estados Unidos revela que mujeres embarazadas que siguen una dieta de estilo mediterráneo tienen menos probabilidades de tener bebés que presenten tanto cólicos como eccema.
Los investigadores dieron seguimiento a más de 1.300 mujeres que respondieron cuestionarios sobre su alimentación alrededor de las semanas 10 y 28 del embarazo.
Descubrieron que las madres que seguían una dieta de estilo mediterráneo, rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres y grasas saludables, tenían menos probabilidades de tener bebés que presentaran tanto cólicos como eccema.
En cambio, las dietas con un mayor contenido de alimentos que favorecen la inflamación, como carnes procesadas, bebidas azucaradas y cereales refinados, se asociaron con un mayor riesgo.
Los productos del mar destacaron. Cada porción adicional por semana se asoció con una reducción del 25% en las probabilidades de que los bebés presentaran tanto cólicos como eccema.
Otros alergenos comunes, como los lácteos, los huevos y los frutos secos, no mostraron una asociación significativa con la presencia conjunta de ambas afecciones.
La autora principal del estudio Emily Oken, presidenta del Instituto Harvard Pilgrim Health Care y profesora del Departamento de Nutrición señala: “Nuestros hallazgos ofrecen una razón más para ayudar a las mujeres embarazadas a mantener una alimentación saludable y equilibrada, con especial énfasis en el consumo de productos del mar.”
Investigaciones anteriores han relacionado los cólicos del lactante con un mayor riesgo de desarrollar asma y alergias alimentarias en etapas posteriores de la vida.



