El 57,1% de los 16.808 analizados en un nuevo estudio, de entre 18 y 70 años, presentaba ya placas de aterosclerosis en alguna arteria pese a no haber desarrollado síntomas ni haber sido diagnosticado previamente.
La aterosclerosis silenciosa está presente en más de la mitad de los adultos sin enfermedad cardiovascular conocida. Así lo muestran los primeros resultados del estudio internacional React, que ha analizado a 16.808 personas de entre 18 y 70 años. En concreto, el 57,1% de los participantes presentaba placas de aterosclerosis, pese a no tener síntomas ni un diagnóstico previo de enfermedad cardiovascular.
Los resultados se presentan en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y se publican simultáneamente en The New England Journal of Medicine. El trabajo constituye una de las mayores investigaciones realizadas hasta la fecha para cartografiar la aterosclerosis silente durante la vida adulta.
React es una iniciativa internacional cuyo objetivo a largo plazo es transformar la prevención primaria cardiovascular mediante un enfoque de medicina de precisión basado en la identificación precoz de la aterosclerosis.
El 57,1% de los participantes presentaba placas de aterosclerosis pese a no tener síntomas ni enfermedad cardiovascular conocida
Aterosclerosis desde edades tempranas
La primera fase del proyecto, React-Detect, comenzó en 2024. En ella se han reclutado 16.808 personas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular conocida. Los participantes fueron evaluados mediante técnicas avanzadas de imagen para detectar placas de aterosclerosis en las arterias carótidas, femorales y coronarias.
También se analizaron factores de riesgo cardiovascular, biomarcadores en sangre, muestras para estudios ómicos e imágenes de retina. De este modo, el proyecto ha generado una de las bases de datos más completas desarrolladas hasta ahora sobre aterosclerosis.
Los resultados muestran que la enfermedad está presente incluso en adultos muy jóvenes. Aproximadamente una de cada 13 personas de entre 18 y 29 años presentaba ya aterosclerosis en alguna arteria. Esta proporción aumentaba progresivamente con la edad hasta alcanzar nueve de cada diez personas entre los 60 y los 70 años.
Otro hallazgo puede tener implicaciones para el cribado. La mayoría de las personas con aterosclerosis en las arterias coronarias también la presentaban en las arterias carótidas o femorales. El estudio de estas últimas mediante ecografía es más fácil, rápido y no invasivo.
Como explica el Dr. Borja Ibáñez, científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III y director del estudio REACT, “en nuestro paradigma, los ecógrafos portátiles, que pueden ser utilizados por cualquier profesional sanitario, se implantarán como estándar para el cribado de enfermedad cardiovascular desde etapas tempranas de la vida”.
Diferencias entre hombres y mujeres
El estudio identifica además importantes diferencias en la evolución de la aterosclerosis entre hombres y mujeres. En los varones, la prevalencia aumentaba desde etapas más tempranas, con un perfil aterosclerótico entre cinco y diez años adelantado respecto al de las mujeres.
En ellas, el incremento más acusado se observó entre los 40 y los 60 años. Este periodo coincide, en términos generales, con la transición menopáusica. Los hallazgos apuntan así a la conveniencia de estudiar estrategias preventivas adaptadas al sexo y a la etapa vital. El CNIC mantiene, además, una línea de investigación paralela y complementaria dedicada al estudio de la enfermedad aterosclerótica en la mujer.
En los varones, el perfil aterosclerótico aparece entre cinco y diez años antes que en las mujeres.
Detectar la enfermedad y no solo estimar el riesgo
Otro de los hallazgos relevantes es que los métodos convencionales para estimar el riesgo cardiovascular identifican únicamente a una pequeña proporción de las personas que ya presentan aterosclerosis silenciosa. Entre estos métodos se encuentran escalas de riesgo como Score2.
React plantea avanzar desde el modelo basado en factores tradicionales, como la presión arterial, el colesterol o el tabaquismo, hacia la detección directa de la enfermedad. Para ello, propone utilizar técnicas de imagen antes de que aparezcan los síntomas.
De esta forma, las intervenciones preventivas y el tratamiento de los factores de riesgo podrían guiarse por la presencia real de aterosclerosis silente. El objetivo sería no depender exclusivamente de una estimación indirecta del riesgo.
“Durante décadas hemos estimado el riesgo cardiovascular a partir de factores como la edad, la presión arterial o el colesterol. Este trabajo demuestra que ahora podemos ir un paso más allá y detectar directamente la enfermedad antes de que produzca un infarto o un ACV”, afirma el Dr. Ibáñez.
En su opinión, “la prevención cardiovascular del futuro debe ser más precisa y personalizada. Si identificamos la aterosclerosis en sus fases iniciales podremos intervenir antes, adaptar mejor los tratamientos y reducir la carga de enfermedad cardiovascular”.
React está previsto como un proyecto de ocho años dividido en dos fases. Si se obtiene la financiación necesaria, la segunda, React-Protect, se desarrollará entre 2027 y 2032.
Los investigadores pondrán en marcha un gran ensayo clínico aleatorizado. Su objetivo será evaluar si una estrategia preventiva guiada por técnicas de imagen reduce de forma más eficaz los infartos, ictus y otros eventos cardiovasculares que el modelo actual basado únicamente en factores de riesgo.
Identificar y tratar la aterosclerosis silente lo antes posible es fundamental para reducir la carga mundial de enfermedad cardiovascular.



