El trabajo se centró en casos con síntomas conductuales graves resistentes a los tratamientos convencionales. Documentaron que mejoró la calidad de vida de los pacientes y la familia y plantearon que se requiere más investigación.
Un equipo de investigadores argentinos realizó un estudio sobre el uso de cannabidiol purificado en pacientes pediátricos con trastorno del espectro autista (TEA) severo. El trabajo incluyó el seguimiento de 20 niños de entre 3 y 17 años diagnosticados con TEA de nivel 2 o 3, y con discapacidad intelectual y del lenguaje asociadas.
El cannabidiol (CBD) es un compuesto químico presente en la planta Cannabis sativa, también conocida como marihuana o cáñamo. Se diferencia del THC (tetrahidrocannabinol), otro compuesto del cannabis, porque el CBD no produce efectos psicoactivos.
El estudio se centró en niños que no respondían a tratamientos conductuales ni a medicación convencional. Según indicaron los autores —Pablo Sebastián Fortini (Equipo de Neurodesarrollo INIZIO, en Tucumán), Javier Toibaro (Hospital Ramos Mejía) y Roberto Caraballo (Hospital Garrahan)—, todos los participantes presentaban comportamientos clasificados por sus familias como “gravemente disruptivos”, con un impacto directo en su calidad de vida y en la de sus cuidadores.
“El objetivo de nuestro estudio fue evaluar la eficacia y seguridad del cannabidiol purificado como medicación complementaria en pacientes pediátricos con trastorno del espectro autista (TEA) asociado con conductas repetitivas resistentes al tratamiento, trastornos de conducta y discapacidad intelectual y que no responden a medicamentos convencionales ni a intervenciones conductuales”, escribieron los investigadores en el artículo, que fue publicado en Pharmacology, Biochemistry and Behavior .
El diseño se estructuró sobre un modelo de evaluación antes y después de la administración del CBD. A lo largo de un seguimiento de hasta 12 meses, los investigadores aplicaron distintas escalas validadas e hicieron entrevistas periódicas con los cuidadores para medir la evolución de los síntomas.
La sustancia utilizada fue un compuesto derivado del cannabis, sin presencia de THC ni efectos psicoactivos. La dosis media diaria administrada fue de 363,5 mg, con un rango que fue de 100 a 700 mg según el caso.
¿Los resultados? Según el equipo, 18 de los 20 pacientes evaluados mostraron mejoras en al menos uno de los síntomas severos informados por sus familias. En términos porcentuales, eso representó el 90%.
“Con respecto a los resultados secundarios basados en la evaluación con diferentes escalas, se encontró una mejoría de alrededor del 30% en irritabilidad, retraimiento social e hiperactividad. El comportamiento restringido y repetitivo mejoró en nueve (50%), mientras que no se observaron cambios en siete (38,8%). Se encontró que los patrones de sueño mejoraron ligeramente. Se informaron efectos adversos en 13 pacientes (65%), que consistieron principalmente en aumento de la irritabilidad y disminución del apetito, pero fueron leves o moderados y transitorios en todos. En el 40% de los niños se pudo reducir o suspender parcialmente la medicación concomitante», repasaron los especialistas.
Y añadieron: “El tratamiento con cannabidiol mejoró la calidad de vida de los pacientes y sus familias”, y detallaron además que en el 40% de los casos se logró reducir o suspender parcialmente la medicación psicotrópica que los pacientes recibían antes de comenzar con el CBD.
En relación a la tolerancia, el estudio indicó que 13 de los 20 pacientes reportaron efectos adversos leves o moderados, como irritabilidad aumentada y disminución del apetito, pero estos eventos fueron transitorios. Solo en dos casos se suspendió definitivamente el tratamiento.
El equipo planteó que el cannabidiol “puede beneficiar a los pacientes con autismo severo al mejorar algunos de los síntomas principales, incluidos los comportamientos repetitivos y la interacción social, así como las comorbilidades asociadas, como las conductas disruptivas y los trastornos del sueño”. Además, destacaron el impacto reportado por las familias, que describieron una mejora en la gestión diaria, la dinámica del hogar y los niveles de estrés.
Ahora bien, ¿qué sigue? Los autores subrayaron la necesidad de avanzar con ensayos clínicos controlados, ampliar el número de participantes y comparar los efectos del CBD purificado con otras formulaciones, como los extractos de planta entera que contienen THC. “Nuestros resultados sugieren que el tratamiento con CBD purificado es eficaz y seguro, y podría beneficiar a los pacientes con TEA grave al mejorar algunos de los síntomas principales, como las conductas repetitivas y la interacción social, así como las comorbilidades asociadas”, afirmaron en el cierre del artículo.
Al tiempo que repasaron que aún debe obtenerse más información para reafirmar y profundizar estos datos.







