El mayor análisis genómico de pacientes muestra daños similares a los del tabaco, y envejecimiento prematuro a nivel celular.
Los oncólogos de todo el mundo se enfrentan a un fenómeno para el que no estaban preparados. Las leyes antitabaco están surtiendo efecto, sobre todo en los países desarrollados, la gente fuma menos, y bajan los casos de cáncer de pulmón en fumadores. A cambio, un creciente número de personas desarrolla este tumor sin haber fumado nunca. Este tumor afecta más a mujeres, y a nivel global ya supone hasta uno de cada cuatro casos. Es ya el quinto más mortal.
Se ha publicado el primer estudio de cómo la contaminación atmosférica puede ser una de las principales causas de estos tumores. El trabajo desvela que las personas con cáncer de pulmón que no fuman presentan “firmas mutacionales” y daños en el ADN muy parecidos a los que sufren los que sí consumen tabaco.
El estudio, publicado en la revista científica Nature, también desvela otros daños genéticos relacionados con el envejecimiento prematuro a nivel celular. Los resultados muestran una fuerte conexión entre contaminación atmosférica y cáncer de pulmón sin que intervenga el tabaco.
Cada año, mueren más de cuatro millones de personas debido a la contaminación atmosférica. Hasta una de cada cuatro pueden ser por cáncer de pulmón. El nuevo estudio se ha centrado en las partículas de 2,5 micras de diámetro, producidas por la combustión de combustibles fósiles, y que pueden penetrar hasta lo más profundo de las vías respiratorias y saltar al torrente sanguíneo. El 99% de la población mundial respira niveles de estas partículas que exceden los límites recomendables, según la Organización Mundial de la Salud. Solo en la Unión Europea, este tipo de polución provoca más de 200.000 muertes cada año. En 2023, un estudio epidemiológico de 30.000 pacientes estimó que bastan tres años respirando aire contaminado para que la incidencia del cáncer de pulmón en no fumadores se dispare.
El nuevo trabajo lleva ese estudio un paso más allá al analizar el genoma completo de 871 no fumadores con cáncer de pulmón en 28 países, y en cuatro continentes (Europa, América, Asia y África). El estudio ha cruzado el mapa genético de estos pacientes con los niveles de contaminación de partículas finas de 2,5 micras registradas tanto por satélites como por estaciones de medición en la superficie, con lo que han sacado una media de la exposición a contaminación en cada país.
Los resultados muestran que a mayores niveles de contaminación, mayor es la carga de mutaciones, sobre todo de las que potencian el crecimiento de los tumores. Los pacientes de zonas más contaminadas tienen casi cuatro veces más firmas mutacionales relacionadas con el tabaco, y un 76% más de otra firma relacionada con el envejecimiento celular prematuro asociado al acortamiento de los telómeros, los escudos que protegen los cromosomas que agrupan el genoma.






