Un estudio analizó datos de más de 72 mil personas y planteó que ambas sustancias modifican regiones cerebrales vinculadas a la regulación emocional, la cognición y la motivación.
El consumo habitual de cannabis y tabaco, ya sea por separado o de forma combinada, está vinculado a una reducción del volumen cerebral en regiones clave, según un metaanálisis de más de 100 estudios publicado en la revista Addiction. La evidencia científica revela que ambas sustancias pueden afectar la estructura del cerebro, impactando áreas responsables de la regulación emocional, la cognición y la motivación.
El análisis, que incluyó datos de más de 72.000 personas y abarcó 103 estudios revisados, demostró que los consumidores de cannabis presentan una amígdala más pequeña, mientras que quienes fuman tabaco muestran reducciones adicionales en la ínsula, el globo pálido y la materia gris total, según los hallazgos reportados por los investigadores. Los cambios observados en la estructura cerebral se intensifican con el paso de los años, lo que sugiere efectos duraderos sobre la salud mental y el rendimiento cognitivo.
El estudio identificó que el consumo regular de cannabis se asocia principalmente con una reducción en el volumen de la amígdala, una estructura cerebral situada en lo profundo del cerebro vinculada a la regulación de emociones y la respuesta de lucha o huida. Por su parte, el tabaco afecta no solo la amígdala, sino también la ínsula —clave en la autoconciencia y la gestión emocional— y el globo pálido, que interviene en el control del movimiento y la motivación.
La reducción del volumen total de materia gris fue más marcada en los fumadores de tabaco. Esta materia constituye una parte esencial del sistema nervioso central y se relaciona estrechamente con las capacidades cognitivas y el bienestar mental. En consecuencia, la disminución progresiva de su volumen puede traducirse en alteraciones en la memoria, el aprendizaje y las funciones ejecutivas.
Impacto global del consumo
Actualmente, se estima que uno de cada 20 adultos en el mundo consume cannabis, lo que equivale a cerca de 228 millones de personas, según datos globales recopilados por el equipo de investigación. Por su parte, casi 1.800 millones de personas fuman tabaco, es decir, aproximadamente el 30 % de la población mundial. El tabaquismo sigue siendo la principal causa de muerte evitable, cobrando más de 8 millones de vidas al año.
Ambas sustancias ejercen efectos psicoactivos que pueden alterar el estado de ánimo y el funcionamiento mental.
La identificación precisa de las regiones cerebrales afectadas proporciona a los profesionales de la salud información concreta para informar a pacientes, especialmente jóvenes y grupos vulnerables, sobre los riesgos asociados al consumo de cannabis y tabaco y su impacto potencialmente duradero en la salud cerebral y el rendimiento cognitivo.





