El mecanismo facilita los alumbramientos naturales, reduciendo los riesgos de daños o secuelas de otros procedimientos, como las ventosas, el fórceps y cesáreas.
La idea de un mecánico argentino de automóviles, Jorge Odón, se ha transformado en un dispositivo que facilita los partos vaginales y reduce los riesgos de lesiones para los recién nacidos y las madres, los cuales están asociados a métodos aún utilizados en maternidades de todo el mundo, como el fórceps o la ventosa.
Asimismo, el aparato también disminuye la necesidad de recurrir a intervenciones más invasivas y costosas, como las cesáreas.
Tras haber sido probado en el país en 48 alumbramientos, el llamado OdonAssist —bautizado así en honor a su creador— ya se ha utilizado en 40 hospitales de cinco países europeos, donde ha sido utilizado en más de 300 nacimientos, según las autoridades sanitarias de Reino Unido y los responsables de la empresa que lo fabrica.
El OdonAssist es un dispositivo inflable diseñado para asistir los partos vaginales cuando el trabajo de parto se detiene por alguna razón, y funciona como «una alternativa más suave a los fórceps metálicos tradicionales o los extractores de vacío», según el sitio web de MNHI (siglas en inglés de Innovaciones en Salud Materno Infantil), la empresa que lo produce.
«Funciona mediante un manguito de aire suave que se coloca alrededor de la cabeza del bebé», explicó la doctora británica Emily Hotton.
Una vez inflado, el aparato sujeta la cabeza del bebé y proporciona una tracción suave y controlada que complementa los esfuerzos de empuje de la madre, se lee en la página de MNHI.
«El personal médico utiliza este manguito para guiar al bebé a través del canal del parto, ya que está conectado a unas asas que ayudan a controlar el alumbramiento», agregó la obstetra y ginecóloga responsable de los ensayos clínicos que se vienen realizando en el Hospital Southmead de Bristol, al suroeste de Reino Unido.
Cuando la cabeza del bebé ya está fuera de la madre, se le retira el dispositivo para que pueda respirar por primera vez con normalidad.
«Esta es la primera innovación para los partos desde la década de 1950, lo cual es una muestra de la falta de representación de la salud de la mujer en la investigación y la innovación», afirmó la especialista.
Cómo surgió la idea
Odón admitió que su invento no nació porque él estuviera personalmente preocupado por los riesgos que aún conllevan los partos.
En 2023, unas 260.000 mujeres en todo el planeta murieron al dar a luz; es decir, una cada dos minutos, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En América Latina más de 8.000 mujeres fallecen cada año debido a complicaciones durante el embarazo, el parto o el puerperio, según las mismas estadísticas.
A lo anterior hay que sumarle que alrededor de un millón de bebés murieron en las primeras 24 horas de vida en 2023, según los datos del organismo adscrito a Naciones Unidas.
«Todo comenzó con un truco que un empleado de mi taller le estaba haciendo a otro y que consistía en tratar de sacar un corcho de dentro de una botella. Tomó una bolsita, la metió en la botella, la llenó de aire, tiró y sacó el corcho. Me quedé impresionado con ese mecanismo de pinza de aire y de cinta transportadora», recordó.
¿Cómo vinculó la idea de sacar un corcho de una botella con los partos? Odón se lo atribuyó a la providencia, porque admitió que no había relación alguna.
«La verdad es que fue un milagro lo que me pasó, porque no tenía ningún problema con el embarazo de ningún familiar o conocido», aseguró.
Días después, Odón estaba con un socio, Carlos Modena, que es ingeniero de profesión, visitando a un médico en la capital argentina para exponerle la idea, y al poco tiempo esta terminó en manos del obstetra Mario Merialdi, quien para esa época era jefe del Departamento de Salud Reproductiva de la OMS.
Merialdi admitió que cuando vio el prototipo por primera vez, durante un descanso en un congreso que la OMS celebraba en Buenos Aires, se sorprendió: «Cuando vi el dispositivo me quedé impactado por dos aspectos: su simplicidad y su seguridad», admitió a BBC Mundo el doctor italo-suizo, quien hoy es jefe médico de MNHI.
«Se puede usar fácilmente, lo cual permite que lo empleen tanto médicos profesionales como matronas, garantizando el acceso a la salud en zonas o regiones con sistemas de salud más débiles», afirmó.
Y sobre la seguridad, dijo que los materiales blandos con los que está fabricado el OdonAssist reducen los riesgos asociados al fórceps, la ventosa o las cesáreas.
«Hasta ahora, todos los bebés nacidos en partos donde se ha utilizado el dispositivo han nacido sin moretones, hematomas u otras heridas que, en ocasiones, pueden producirse al aplicar los procedimientos actuales», agregó.
Riesgos para madres y para niños
Aunque aseguró que el fórceps, la ventosa o las cesáreas son seguras, Merialdi recordó que «como todo procedimiento quirúrgico» conllevan riesgos.
«Se pueden producir algunas lesiones que, en la mayoría de los casos, suelen desaparecer con los días, pero en contados casos pueden dejar secuelas», apuntó.
En 2025, OdonAssist recibió la certificación CE Mark, que confirma su seguridad para su uso en hospitales de toda Europa.
Sin embargo, a diferencia del fórceps o la ventosa, el dispositivo no se puede reutilizar. «Es desechable porque necesita una esterilización con rayos gamma», explicó Merialdi, quien agregó que «al emplear materiales blandos para no dañar al bebé ni a la madre, los mismos no se puede reusar sin que haya riesgo de infecciones».
Cada dispositivo tiene un costo de 335 dólares, explicaron desde MNHI.






