En el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, te recordamos la importancia de controlar la hipertensión, la diabetes y el tabaquismo, además de acudir sin demora ante asimetría facial, pérdida de fuerza o dificultad para hablar.
Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV), un día especial para informar y concientizar a la comunidad acerca de esta enfermedad que actualmente es la principal causa de discapacidad en personas adultas. Según los especialistas, el 80 % de los casos se pueden prevenir mediante el control de los factores de riesgo.
El ataque cerebrovascular constituye una emergencia médica tiempo-dependiente en la que cada minuto resulta decisivo para preservar el tejido cerebral. Puede ocurrir de dos maneras: cuando se bloquea una arteria (ACV isquémico) o cuando se rompe un vaso sanguíneo (ACV hemorrágico). Algunas personas pueden experimentar una breve interrupción del flujo sanguíneo al cerebro, conocida como accidente isquémico transitorio (AIT). Aunque esta no causa un daño permanente, puede ser una señal de alerta de un posible ACV discapacitante, por lo que es fundamental buscar atención médica de inmediato.
Los signos de alarma aparecen de forma brusca e incluyen el adormecimiento, debilidad o parálisis de la mitad de la cara (asimetría al intentar sonreír) o de un brazo o pierna, la dificultad repentina para hablar, articular palabras o comprender órdenes simples, la pérdida súbita de la visión en uno o ambos ojos, la alteración repentina del equilibrio para caminar y el dolor de cabeza de máxima intensidad sin causa aparente.
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, la indicación precisa es comunicarse de inmediato con el sistema de emergencias 911 informando la sospecha de un ACV, y registrar la hora exacta en que comenzaron las manifestaciones, dato indispensable para definir si el paciente se encuentra dentro de las 4,5 horas de ventana terapéutica para recibir medicación trombolítica. Se recomienda no esperar a que el cuadro mejore por sí solo, priorizar el traslado en ambulancia por sobre los vehículos particulares y evitar suministrar medicamentos, alimentos o agua, debido al riesgo de broncoaspiración por trastornos en la deglución.
Cerca del 80% de los casos pueden prevenirse mediante el control sostenido de los factores de riesgo vasculares: mantener controlada la presión arterial como principal medida preventiva, realizar chequeos periódicos de glucemia y colesterol, detectar y tratar arritmias cardíacas como la fibrilación auricular, abandonar el consumo de tabaco, reducir la ingesta de sal y alimentos ultraprocesados, moderar el consumo de alcohol y sostener al menos 30 minutos diarios de actividad física.



