Se estima que 62 millones de personas en América tienen diabetes tipo 2, mientras que 1 de cada 10 argentinos de 18 años o más la padece y la mitad de ellos no lo sabe. Los hábitos de la vida moderna han disparado el aumento de casos de una manera alarmante en los últimos años. Hoy se sabe que una persona diabética, cambiando su estilo de vida, puede revertir su diagnóstico.
La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por elevados niveles de glucosa en sangre. Se asocia con una deficiencia absoluta o relativa de la producción y/o de la acción de la insulina. Con el tiempo la diabetes conduce a daños graves en el corazón, vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.
Hay tres tipos de diabetes: la más común es la diabetes tipo 2, que representa entre el 80 y 90 % de los casos y se manifiesta generalmente en adultos cuando el cuerpo se vuelve resistente a la insulina o no la produce en suficiente cantidad.

La diabetes se relaciona con factores de riesgo modificables como la obesidad o el sobrepeso, la inactividad física y la alimentación con alto contenido calórico y de bajo valor nutricional.
Se estima que 62 millones de personas en América tienen diabetes tipo 2, mientras que 1 de cada 10 argentinos de 18 años o más la padece y la mitad de ellos no lo sabe. Tanto el número de casos como la prevalencia de la enfermedad han aumentado de manera constante en las últimas décadas.
Los otros tipos de diabetes son la tipo 1, también conocida como diabetes juvenil, que provoca que el páncreas produzca poca o ninguna insulina por si mismo y la diabetes gestacional que se presenta durante el embarazo.
Para las personas que viven con diabetes el acceso a un tratamiento, incluida la insulina, es fundamental para su supervivencia; el riesgo de morir por afecciones cardiovasculares u otras causas es dos o tres veces mayor en las personas con diabetes.
Los estudios han demostrado que aproximadamente un tercio de las personas con diabetes tipo 2 no están diagnosticadas y ya presentan complicaciones en el momento del diagnóstico.
El Dr. Nicolás Flandorffer Nallar, especialista en Medicina Interna y diabetólogo califica a la diabetes como “una enfermedad silenciosa, porque cuando da síntomas, ya es tarde. En el mundo más de la mitad de las personas que tienen diabetes no lo sabe”, agrega.
Por ello es muy importante hacernos preguntas sobre nuestros hábitos de vida, antes de que aparezca cualquier indicio de que esta enfermedad afecte nuestro organismo. “Podemos hacernos preguntas sobre cómo estoy comiendo, cuánto pesaba hace dos años y cuánto peso ahora, tengo familiares que tienen o tuvieron diabetes. Esas son preguntas que nos van ayudar a sospechar, aunque me sienta bien, que puedo estar desarrollando la enfermedad”, sostiene el especialista.
“La diabetes es una enfermedad de la modernidad”, afirma el Dr Flandorffer y explica que en una línea de tiempo, hace millones de años los hombres primitivos solo comían lo que recolectaban y su dieta estaba basada en la proteína de la carne; con el tiempo descubrimos la agricultura, aprendimos a guardar alimentos y nos volvimos sedentarios. En ese trayecto, encontramos las harinas y nuestra alimentación comenzó a basarse en algo que el cuerpo no estaba preparado para asimilar”.
“Ese mundo de los hidratos de carbono que antes escaseaba y ahora tenemos un montón a disposición y que además, nuestro cerebro está preparado para desearlo y comerlo, es lo que nos predispone a tener diabetes”, afirma.
En medio de este panorama, el Dr Flandorffer dio un mensaje alentador expresando que “la persona diabética, no necesariamente lo tiene que ser durante toda su vida. Si tiene la capacidad de cambiar su forma de vida, sus hábitos de alimentación, su manera de moverse, puede revertir ese diagnóstico, aunque no cambie la predisposición, por lo cual es muy necesario sostener ese cambio de vida”.






