Desde enero de 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce este síndrome como una enfermedad de índole ocupacional y lo define como un estado de agotamiento físico y emocional.
En el marco del Día Internacional del Trabajador, especialistas en salud ocupacional y recursos humanos lanzan una alerta roja sobre la salud mental en el ámbito laboral.
El síndrome del burnout es una sensación crónica de agotamiento físico, mental y emocional causado por un estrés prolongado. En el ámbito laboral, ocurre cuando el colaborador se siente abrumado por el horario, la sobrecarga de tareas, las expectativas laborales excesivas o el entorno laboral, entre otros factores que generan una experiencia negativa.
La OMS señala que existen 3 síntomas claves de esta enfermedad: sentimientos de agotamiento o agotamiento tangible; sentimientos negativos con respecto al trabajo y reducción de la productividad profesional.
Otros signos posibles de este síndrome son: baja autoestima; falta de motivación; insomnio; mayores sentimientos de ansiedad y estado de ánimo negativo.
Muchas veces este síndrome se desarrolla en los trabajos donde se está constantemente expuesto al público, como enfermeros, policías, médicos, profesores y funcionarios de la administración pública. No obstante, cualquier profesión o actividad es propensa a este problema.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el burnout como un fenómeno ocupacional derivado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no ha sido gestionado con éxito. Según los últimos informes globales de 2026:
El 43% de los trabajadores en el mundo reporta sentirse «quemado», un aumento significativo respecto al 38% registrado en 2023.
El 74% de la fuerza laboral global afirma haber experimentado síntomas de agotamiento en algún momento de su carrera actual.
La brecha de género persiste: el 59% de las mujeres reporta burnout, frente al 46% de los hombres, debido a la doble carga de tareas de cuidado y laborales.
Argentina: El país más «quemado» de la región
La situación en Argentina es particularmente crítica. Según el estudio Burnout 2025/2026 realizado por la consultora Bumeran, el país encabeza el ranking de agotamiento en América Latina por cuarto año consecutivo:
92% de los trabajadores argentinos afirma sentirse «quemado», superando a países como Chile (89%) y México (s/d).
77% experimenta estrés constante y un 73% manifiesta una profunda desmotivación.
La hiperconectividad es un factor clave: el 37% de los empleados admite ser incapaz de desconectarse una vez finalizada la jornada laboral, y el 45% reconoce trabajar habitualmente fuera de su horario oficial.
Cinco formas efectivas de evitar el Burnout Laboral
Ante esta realidad, los expertos proponen cinco estrategias fundamentales para que tanto organizaciones como individuos puedan mitigar este riesgo:
1) Establecer «Micro-pausas» Activas: No basta con el almuerzo. Integrar pausas de 5 minutos cada 90 minutos de trabajo para estirar el cuerpo o practicar respiración consciente ayuda a regular el sistema nervioso.
2) Definir Límites Tecnológicos (Derecho a la Desconexión): Es vital apagar notificaciones de correos y aplicaciones de mensajería (como WhatsApp) al terminar la jornada. La falta de recuperación mental es el precursor directo del agotamiento crónico.
3) Priorización Basada en Capacidad, no en Demanda: Utilizar matrices de urgencia para evitar la sobrecarga de tareas. El 40% de los argentinos sufre burnout por exceso de tareas; aprender a delegar o decir «no» a responsabilidades adicionales es una herramienta de salud.
4) Fomentar la Seguridad Psicológica: Las empresas deben crear entornos donde el trabajador pueda expresar su agotamiento sin miedo a represalias. El «burnout silencioso» afecta al 30% de los empleados que fingen estar bien mientras su productividad cae.
5) Actividad Física como Regulador de Cortisol: El ejercicio regular no es solo estético; es la forma más efectiva de procesar las hormonas del estrés acumuladas durante el día.






