Parece sacado de una película de ciencia ficción: bebés humanos extraídos del útero de su madre y criados en cápsulas llenas de líquido. Es real.
Científicos del Hospital Infantil de Filadelfia, EEUU, están desarrollando un útero artificial que busca mantener con vida a bebés extremadamente prematuros; en él, el feto mantiene las mismas condiciones del vientre de la madre. El dispositivo es una bolsa sellada llena de líquido amniótico artificial calentado, donde el bebé se conecta a una placenta artificial que le aporta oxígeno y nutrientes, imitando las condiciones del embarazo
La clave es que el bebé nazca mediante cesárea y sin respiración espontánea, ya que si se le llenan los pulmones de aire, comienzan los efectos nocivos. Inmediatamente viene el paso más crítico: apenas hay tres minutos para conectarlo a esa placenta en la que recibirá oxígeno y nutrientes.
“Queremos mantener la fisiología fetal y la circulación fetal intactas, para que el bebé permanezca en un entorno que realmente imite el útero materno y pueda desarrollarse durante un par de semanas más. Sabemos que los bebés que nacen a las 28 semanas son más fuertes y tienen una mayor calidad de vida”, explica Myrthe van der Ven, cofundadora de AquaWomb, como se denomina la nueva tecnología.
El nacimiento prematuro sigue siendo la principal causa de muerte neonatal y los que sobreviven suelen sufrir complicaciones graves como enfermedades pulmonares crónicas o daños neurológicos de por vida.
Cada semana en el útero cuenta: nacer en la semana 28 en lugar de la 24 puede marcar la diferencia entre vivir o no vivir y evitar secuelas de por vida. Aunque aún es una tecnología experimental, podría aumentar las probabilidades de supervivencia de los bebés extremadamente prematuros del 60 al 90%.
El proyecto AquaWomb, en Eindhoven, sigue siendo experimental. Investigaciones similares se desarrollan en otros lugares: equipos del Hospital Infantil de Filadelfia y de la Universidad de Toronto llevan a cabo ensayos en animales con sistemas de útero artificial, mientras la ciencia avanza hacia una transformación del cuidado neonatal.





