El papa Francisco, de 88 años, ha sido ingresado en el hospital Agostino Gemelli de Roma debido a una bronquitis que arrastra desde hace más de diez días. A pesar de su estado de salud, el Pontífice mantuvo su agenda de reuniones durante la mañana, tras lo cual fue trasladado al centro médico para someterse a nuevas pruebas y recibir tratamiento.

El Vaticano indicó esta tarde que los primeros exámenes demuestran una infección de las vías respiratorias y que sus condiciones clínicas son “estables”. El vocero papal, Matteo Bruni, al responder preguntas de los periodistas, tranquilizó los ánimos y contó que el Papa “está sereno, de buen humor” y que estuvo leyendo algunos diarios.

Pero, ¿de qué se trata la afección que llevó a este punto a Jorge Bergoglio?

“La bronquitis tiene diferentes etiologías y puede ser bacteriana o viral. Esta enfermedad representa un riesgo si se perpetúa en el tiempo. Una bronquitis persistente se manifiesta con tos, fiebre, expectoración. En la expectoración, es decir, la mucosidad que sale por la vía aérea puede variar de colores, ser amarilla o verdosa y puede o no estar infectada”, explicó a Infobae la doctora Ana María Putruele (MN. 55.966), jefa de División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires.

En tanto, el doctor Ramiro Heredia, especialista en medicina interna del Hospital de Clínicas sostuvo: “La bronquitis es una afección clínica muy frecuente. Esta se caracteriza por presencia de tos, con o sin producción de esputo (es decir, puede haber tos productiva, o no productiva). En general, la enfermedad se limita sola, en 1 a 3 semanas. La principal causa son las infecciones virales de las vías aéreas inferiores (bronquios), en ausencia de neumonía. Ésta última condición se descarta gracias al uso de imágenes de tórax, cómo la radiografía o la tomografía computada”.

“Dado que la principal causa son las infecciones virales (por virus respiratorios), su mayor incidencia se da en otoño e invierno, que es cuando más circulan estos. Hay que recordar que ahora en Europa están en invierno. Esto quiere decir que la mayoría de estos pacientes no van a necesitar el uso de antibióticos (no obstante, muchos los reciben). En efecto, las infecciones bacterianas solo son responsables del 6 % de los cuadros de bronquitis aguda”, agregó el especialista a Infobae.

Según aclaró Heredia, el tratamiento consiste en aliviar los síntomas, y en hacer recomendaciones al paciente acerca de la naturaleza en general benigna y autolimitada del cuadro. “En estos pacientes se usan medicamentos antitusivos, caramelos de miel, infusiones calientes, vapor, antihistamínicos, y si en el examen físico se documentan sibilancias o signos de broncoespasmo, o el paciente tiene una enfermedad respiratoria crónica como asma, EPOC o bronquiectasias, se pueden agregar al tratamiento broncodilatadores inhalatorios o corticoides orales”, completó.

En tanto, la doctora Putruele se refirió a la posibilidad que a Francisco le administren corticoides. “La respuesta a los corticoides a veces es un arma de doble filo, pero a veces mejora la función pulmonar. En realidad todo el organismo responde menos a mayor deterioro. Contar con la historia clínica del paciente y estudios correspondientes permiten descartar probabilidades de complicación. En una infección respiratoria uno debe ser sumamente cuidadoso al establecer las pautas del tratamiento”, aclaró la especialista.

“Algunos pacientes, en particular niños pequeños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas respiratorias o cardíacas, individuos inmunosouprimidos, pueden agregar una infección bacteriana o neumonía (por suerte, estos son los menos). En estas poblaciones también podemos ver con más frecuencia que pueda ser necesario la hospitalización, en general por el empeoramiento de condiciones preexistentes, o por complicaciones”, puntualizó el experto.

Y concluyó: “Usamos el término bronquitis crónica para referirnos al cuadro clínico que se da en individuos fumadores o exfumadores, y que tienen tos que dura al menos 3 meses, en al menos 2 años seguidos. Podemos decir que esta es una entidad totalmente distinta a lo que llamamos bronquitis aguda”.

La doctora Putruele precisó en qué época el Papa contrajo esta bronquitis. “El invierno, estación que atraviesa Europa, es una época por las temperaturas que puede complicar a cualquier persona, sobre todo con antecedentes respiratorios. En los pacientes añosos, que tienen una enfermedad pulmonar previa tenemos que saber cómo está su estado general, su función respiratoria y cardiológica. Se tiene que hacer todos los estudios correspondientes y debe ser asistido en una forma más exhaustiva. Se debe controlar que la infección no siga progresando porque puede ir a un cuadro más severo”, sostuvo la experta.

El estado de salud de Francisco fue motivo de atención recurrente, especialmente en el último año. La bronquitis que lo aqueja no es un episodio aislado, sino parte de un historial médico que incluye desde problemas respiratorios hasta intervenciones quirúrgicas.

En marzo de 2023, el Papa ya había sido hospitalizado durante tres días debido a una infección respiratoria, y en junio del mismo año, fue sometido a una operación abdominal por una hernia incisional lacerada. Su movilidad también se vio afectada, obligándolo a usar una silla de ruedas en numerosas ocasiones debido a los dolores en su rodilla derecha.

Por ahora, Francisco sigue bajo tratamiento en el hospital, con la esperanza de que su recuperación le permita retomar su labor sin mayores contratiempos. El Vaticano anticipó hoy que toda la agenda de Francisco fue cancelada hasta el próximo lunes por ahora.

Fuente: Infobae

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