La enfermedad de las arterias coronarias es un tipo común de enfermedad cardíaca. Afecta a los principales vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón. Se caracteriza por la  reducción del flujo sanguíneo al músculo cardíaco.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares se cobran más de 17 millones de vidas al año. Y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones para el año 2030.

El Dr José Vicente Quiroga, especialista en cirugía cardiovascular del Hospital Privado Imac Central explica que las arterias llevan la sangre oxigenada hacia nuestro corazón, pero además, “puede llevar elementos anómalos de la sangre, como los excesos de grasas, colesterol, triglicéridos, ácido úrico o calcio, cosas que en una arteria normal no debería existir”.

Dr José Vicente Quiroga

Estos elementos entran a nuestra sangre a partir de la comida que consumimos: ingresa el alimento, se absorbe a través del sistema digestivo, el riñón elimina todos los desechos y la sangre pasa por los pulmones, donde se oxigena para luego llegar a nuestras arterias.

La aterosclerosis es el depósito de placas de colesterol en el interior de las paredes de las arterias, causando lesiones, provocando su obstrucción o ruptura y comprometiendo la llegada de la sangre a órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y otros.

En este sentido, el Dr Quiroga hace hincapié en la necesidad de cuidar nuestra alimentación, como también otros factores de riesgo como son: el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el estrés. “También hay factores de tipo genéticos, donde los problemas de corazón son hereditarios”, afirma el especialista.

La enfermedad de las arterias coronarias se suele desarrollar durante muchos años. Los síntomas se deben a la falta de flujo sanguíneo al corazón por la presencia de trombos o coágulos que impiden el normal flujo de sangre. Pueden incluir dolor en el pecho y falta de aire. La obstrucción completa del flujo sanguíneo en una arteria puede causar un ataque cardíaco o isquémico.

“Cuando llegamos al paciente con una enfermedad arterial, ya estamos llegando al final de la película”, sostiene el Dr Quiroga. “Lo importante es no llegar a ese punto, evitando todos los factores de riesgo que recién mencionamos, es decir, cambiar nuestros hábitos de vida nos previene de llegar a desarrollar la enfermedad”.

El tratamiento de la enfermedad de las arterias puede incluir medicamentos, como son las estatinas, que bajan los niveles de colesterol. No obstante, el especialista resaltó la necesidad de seguir una dieta nutritiva, baja en grasas y alimentos refinados y hacer ejercicio con regularidad.

Bajando los factores de riesgo y el debido control médico, una arteria lesionada puede recuperarse y ese paciente puede tener una vida normal, siempre y cuando mantenga una vida saludable.

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