Aunque muchas veces no seamos conscientes de sus efectos, todos los fármacos los tienen, y es importante no abusar de ellos para evitar daños serios en nuestro organismo.
En los últimos tiempos, el consumo de medicamentos ha aumentado de manera exponencial en todo el mundo. Cada vez son más las personas que los consumen para tratar patologías o dolores varios, y aunque bajo receta médica no deberían representar ningún tipo de riesgo, el problema es que, muchas veces, existe un abuso indiscriminado sin recomendación previa de un profesional, especialmente de analgésicos para el dolor.
Además del abuso, otro de los problemas es que muchas veces este tipo de medicamentos no se consumen de la manera adecuada, pues no se siguen correctamente las indicaciones que vienen en ese gran olvidado que es el prospecto. Por ello, cada vez son más los profesionales de la salud que advierten de los riesgos para el organismo de esta nueva tendencia, especialmente a largo plazo.
El doctor Borja Quiroga, nefrólogo del Hospital Universitario La Princesa (Madrid, España) y autor del libro “Por mis riñones que hoy como bien”, asegura que, en general, el uso de analgésicos en dosis mantenidas a lo largo del tiempo puede afectar a la función renal. Quiroga explica que el abuso tanto del paracetamol como, especialmente, del ibuprofeno, un medicamento contraindicado en personas enfermas del riñón, puede tener consecuencias que muchas veces desconocemos.
Borja sostiene que, en caso del ibuprofeno, este puede afectar al riñón de hasta cinco maneras distintas. La más conocida de estas es que es un tóxico para el riñón, pues afecta a un tipo de células muy concretas llamadas tubulares, acabando con ellas. Además, también influye en la cantidad de sangre que llega al riñón, algo conocido como hemodinámica renal, pues cuando tomamos antiinflamatorios llega menos sangre al riñón, haciendo que entre en un ambiente hipóxico, de baja cantidad de sangre: “Entonces, cuando un órgano recibe poca sangre, hace isquemia y funciona peor. Por tanto, podemos decir que estas dos serían las consecuencias directas más graves que puede acabar provocando el abuso de antiinflamatorios a largo plazo. Luego, hay otras tres que son un poco más raras, que son como una especie de alergias y que son mecanismos algo más complicados de explicar”, asegura.
Aún así, el doctor afirma que no es que deban demonizarse este tipo de medicamentos, pues pueden ser efectivos en momentos precisos en los que tengamos alguna dolencia concreta. El problema es abusar de ellos y tomarlos a la ligera, como si no tuvieran ningún tipo de consecuencia, cuando todos los fármacos las tienen, por muy inofensivos que nos parezcan, algo que debemos tener siempre en cuenta.
Para lograr tener unos riñones sanos durante toda la vida, Borja asegura que hay tres consejos prácticos que deben seguirse y que son imprescindibles. El primero de ellos es descartar que se tenga una enfermedad renal, algo relativamente fácil de saber mediante una analítica de sangre y de orina gracias a la creatinina y la proteína.
En segundo lugar, el experto explica que es importante controlar la alimentación, evitando al máximo los ultraprocesados y, principalmente, manteniendo una dieta baja en sal. Por último, deben controlarse enfermedades que puedan afectar al riñón y lesionarlo, con la diabetes y la hipertensión liderando esa lista.






