Al querer alcanzar los estereotipos de belleza física que se imponen en las redes sociales y los medios, las personas que conviven con Trastornos de la Conducta Alimentaria desarrollan una obsesión por el control del peso, y por eso tienen condicionantes biológicos y psicológicos, pero también socioculturales.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) no paran de aumentar; y más desde el 2020, como subproducto de la pandemia. El encierro provocó que los casos aumentaran un 20% y las redes sociales agudizaron el problema posteriormente.
Los datos epidemiológicos mostraban que, antes de la pandemia, un 5% de la población femenina padecía TCA, ahora se sitúa entre el 8% o el 10%. Según los datos más recientes, aproximadamente el 9% de la población mundial sufre algún tipo de estas enfermedades, lo que equivale a unos 70 millones de personas y tienen la tasa de mortalidad más alta de cualquier enfermedad mental.
Es uno de los más grandes problemas que atraviesa la salud pública en el mundo por la gran cantidad de personas que convive con ellos y su tendencia a volverse crónicos.
Puede afectar a todas las edades, géneros y culturas. Para la Organización Mundial de la Salud, es uno de los trastornos mentales de prioridad para las infancias y adolescencias.
Ello se debe en gran medida a que son la población más expuesta a redes sociales y medios, donde consumen mandatos de belleza física irreales que pretenden alcanzar, con el riesgo de sufrir consecuencias en su salud.
Según una encuesta reciente, en Argentina el 70% de las mujeres no está conforme con su cuerpo y el 60% admite querer adelgazar.
Los trastornos de la conducta alimentaria son un tipo de patología de la salud mental que desencadena comportamientos nocivos como restringir la ingesta de alimentos o consumirlos de forma compulsiva, o la realización excesiva de actividad física.
Al querer alcanzar los estereotipos de belleza física que se imponen en las redes sociales y los medios, las personas que conviven con TCA desarrollan una obsesión por el control del peso, y por eso tienen condicionantes biológicos y psicológicos, pero también socioculturales.
Los riesgos en la salud pueden ser: alteraciones emocionales o del comportamiento, afecciones físicas por la inducción al vómito como la inflamación de glándulas parótidas, pérdida de potasio, sodio y cloro y gastritis o reflujo.
Los TCA traen riesgos potencialmente mortales, por ello es importante pedir ayuda a tiempo.






