La ingesta de bebidas azucaradas, dulces y postres en el segundo y tercer trimestre se asocia con más del doble de riesgo de desarrollar preeclampsia, según un estudio español.

La alimentación es uno de los pilares fundamentales de la salud. En etapas especialmente delicadas, como el embarazo, su importancia se multiplica: lo que come una mujer gestante puede condicionar tanto su propia salud como el desarrollo fetal. Por eso, los especialistas insisten en priorizar una dieta de calidad y limitar el consumo de productos ultraprocesados.

Un estudio liderado por profesionales de BCNatal (Hospital Clínic Barcelona y Hospital Sant Joan de Déu), el IDIBAPS y el Institut de Recerca Sant Joan de Déu (IRSJD), ha demostrado que aumentar el consumo de alimentos ultraprocesados entre el segundo y el tercer trimestre del embarazo puede asociarse con más del doble de riesgo de sufrir preeclampsia. Se trata de una complicación grave que afecta entre el 2% y el 6% de las gestantes, aparece a partir de la semana 20 y provoca hipertensión arterial y daño en distintos órganos, con consecuencias tanto para la madre como para el bebé.

La investigación, basada en datos de más de 800 mujeres participantes del ensayo clínico IMPACT BCN, revela un patrón claro: no es tanto la dieta al inicio del embarazo la que marca la diferencia, sino cómo evoluciona a lo largo de los meses. En concreto, durante el segundo y tercer trimestre, un mayor consumo de productos como bebidas azucaradas, bollería industrial o platos preparados se traduce en una dieta más calórica, con más grasas saturadas y azúcares, lo que acaba repercutiendo en la salud materna y fetal.

El consumo de este tipo de productos durante la segunda mitad del embarazo no es un fenómeno marginal. En la muestra analizada, representaban alrededor del 17% de la ingesta calórica diaria, y quienes más los consumían tendían a reducir los alimentos frescos en su dieta.

Según el equipo de investigación, estos resultados refuerzan la idea de la importancia de la dieta durante el embarazo como un factor clave para reducir complicaciones obstétricas. El estudio también concluye que promover la dieta mediterránea durante la gestación puede reducir el consumo de ultraprocesados y aumentar el de productos frescos, lo que la convierte en una estrategia prometedora para mejorar la salud materna.

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