Según las estadísticas, la obesidad afecta a una octava parte de la población mundial, especialmente en Occidente, debido a la cultura y los hábitos alimentarios que mantenemos.

Estudios recientes realizados por la revista científica The Lancet plantean una nueva definición y nuevos criterios de diagnóstico de la obesidad clínica, distinguiendo entre la obesidad preclínica, que determina un factor de riesgo para otras enfermedades; y la obesidad clínica, que representa una patología en sí misma.

La especialista en Endocrinología y Diabetes del Hospital Privado Imac Central, Dra. Carolina Bressan, explica que “la nueva definición de obesidad se centra más en la superficie de adiposidad de la persona que en el parámetro tradicional que se usaba hasta aquí, que era el Indice de Masa Corporal.

“Conocer cuánto de tejido adiposo o grasa acumulada en el cuerpo de la persona nos da un panorama más fidedigno de su estado de salud”, sostiene la especialista, haciendo especial hincapié en la adiposidad central, es decir en la zona del abdomen, que es la más dañina de todas, ya que repercute directamente sobre el hígado y el corazón.

Para ello, se incorpora el parámetro de análisis de la relación “cintura-cadera”, a partir de la medición de ambas zonas del cuerpo. También se tiene en cuenta otros análisis que pueden determinar, por ejemplo, la estructura ósea o muscular de la persona y su relación “talla-peso”.

Entre los riesgos más comunes de las personas con alto grado de adiposidad en su cuerpo podemos mencionar, el hígado graso, enfermedades cardiovasculares, alrededor de las arterias. “Todas estas cosas son parámetros que los médicos debemos empezar a ver en una persona con exceso de peso”, afirma la Dra Bressan, además de valorar si esa condición ya le trajo aparejado al paciente alguna complicación como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiológicas. Ese contexto determinará el tratamiento a seguir, ya sea quirúrgico o con medicación o si está a tiempo de cambiar hábitos para mejorar su salud.

La nueva definición, basada en evidencia, distingue entre “obesidad clínica”, una enfermedad sistémica crónica causada directamente por el exceso de adiposidad, y “obesidad preclínica”, una condición de exceso de adiposidad sin disfunción orgánica actual ni limitaciones en las actividades diarias, pero con un mayor riesgo futuro para la salud.

Un estudio bastante completo para medir la composición corporal de la persona es el Inbody: un estudio no invasivo que permite conocer la masa muscular, la masa grasa, el agua corporal, la masa ósea y el porcentaje de grasa corporal y en qué lugar está alojada.

Finalmente, la especialista resaltó la importancia de que la obesidad no siempre tiene que ver con lo que comemos, sino que hay factores que colaboran con esta enfermedad, como son el sedentarismo, el estrés y en algunos casos, ciertos medicamentos.

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