El último estudio clínico, realizado en tres centros de fertilidad, involucró a 41 parejas y demostró un aumento en la cantidad y la calidad de los embriones transferibles.
“En Argentina anualmente se hacen casi 25 mil tratamientos de asistencia reproductiva, pero tenemos solo cinco mil nacimientos por año. Esta diferencia nos indica que hay mucho por mejorar en las técnicas que hoy ofrece la clínica médica”, afirma Darío Krapf, investigador del CONICET en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario y cofundador de Fecundis, la empresa de base tecnológica reconocida por el CONICET que actualmente cuenta con once bebés nacidos como resultado de los ensayos realizados con su tecnología HyperSperm.
Esta tecnología se basa en reproducir in vitro los mismos cambios bioquímicos que experimentan los espermatozoides de forma natural en el tracto reproductivo femenino antes de la fecundación y abren una nueva vía en reproducción asistida: no sólo seleccionar gametos y embriones, sino mejorar funcionalmente el espermatozoide antes de la fecundación
Un trabajo reciente publicado en la revista Journal of Translational Medicine muestra que la aplicación de HyperSperm no sólo incrementó un 16 por ciento la cantidad de embriones transferibles por ciclo de fertilización in vitro (FIV), sino también que- más relevante aún- el 50 por ciento de estos embriones tienen dotación cromosómica normal (euploides), lo que representa un aumento del 20 por ciento con respecto a los procedimientos clásicos.
Según expresa Krapf: “Este es un dato importantísimo porque si como resultado de una FIV clásica solamente el 30 por ciento de los embriones son euploides, eso significa que uno de cada tres podría dar origen a un embarazo a término. Una pareja en promedio necesita de tres intentos para lograrlo. Quienes hacemos ciencia detrás de la clínica y los que están en la clínica día a día con los pacientes, sentimos que debemos mejorar esas tasas de éxito. Nuestra misión en Fecundis es ayudar a que más pacientes puedan llegar antes al resultado que más esperan: volver a casa con un bebé”.
Un cambio de paradigma en fertilidad asistida
Han pasado 48 años del primer nacimiento de un bebé concebido mediante FIV y desde entonces se estima que entre 10 y 13 millones de personas en todo el mundo han nacido por fertilización asistida. Un número que, si bien impacta, representa el éxito del tratamiento en tan sólo el 30 por ciento de los casos y que, según indica Valentina Torres Monserrat, directora de Laboratorio en Fertya Medicina Reproductiva y también autora del paper, en los últimos años no se ha podido mejorar, pese al desarrollo de nuevas tecnologías.
“Las herramientas actuales se orientan a la selección de los mejores espermatozoides, de los mejores ovocitos, de los mejores embriones para transferir, pero eso no está mejorando las tasas de embarazo”, afirma. Según Krapf esto ocurre porque si bien las tasas de óvulos fecundados in vitro son altas, solamente la mitad de éstos lograrán llegar al quinto o sexto día de desarrollo para alcanzar el estadio de blastocisto, como se denomina al embrión de entre 150 y 200 células que se considera transferible para ser implantado en el útero, “aquí está el cuello de botella en la clínica reproductiva hoy, en la cantidad de embriones aptos para transferencia intrauterina, y es donde apuntamos con HyperSperm, a tener una diferencia incremental mejorando la calidad de embriones a través de la mejora en la funcionalidad de los espermatozoides”, afirma el científico.
La investigación, llevada a cabo entre agosto de 2023 y diciembre de 2025 incluyó a 41 parejas que tenían indicación de fecundación in vitro por método tradicional y accedieron a realizar el protocolo experimental. El diseño de la prueba realizada se denomina “brazo partido” y consiste en dividir en dos las muestras de ovocitos y espermatozoides de cada pareja, de manera que cada una lleve adelante dos procesos de FIV independientes. Uno de ellos actúa como control, ya que sigue los pasos usuales del protocolo realizado en la clínica, mientras que el otro procedimiento de FIV lleva una diferencia: los espermatozoides son tratados con HyperSperm previamente a su encuentro con los ovocitos. “Este diseño tiene mucha validez estadística porque utilizamos ovocitos hermanos divididos en dos, donde un grupo es control y en el otro vemos los efectos de HyperSperm”, sintetiza Torres, y revela: “En principio vimos que el 98 por ciento de los embriones se desarrollan de forma similar hasta el día tres. Pero luego, comenzamos a ver las diferencias: los espermatozoides que fueron tratados con la tecnología HyperSperm tienen mejores aptitudes que repercuten en el avance del desarrollo del embrión, alcanzando en el 50 por ciento de los casos el estado de blastocisto al día seis y con una dotación cromosómica normal”.
Krapf grafica la importancia de este dato: “En nueve de las 41 parejas no se obtuvieron embriones como resultado del procedimiento control mientras que con HyperSperm tuvieron embriones transferibles”. Por su parte, Torres destaca lo que esto significa para los pacientes: “Emocionalmente es muy difícil, cuando no se logra obtener embriones, la pareja pierde un ciclo, tienen que volver a empezar. Una mejora del protocolo que logre que el paciente tenga, aunque sea uno o dos embriones para transferir, va a ser muy bien recibida. Trabajando en fertilidad hay un grado de sensibilidad enorme, es una rama de la medicina que trata de la esperanza”.
En base a los alentadores resultados obtenidos, Fecundis avanza hacia otro ensayo clínico de HyperSperm en la cual se estima participen 202 parejas en clínicas de medicina reproductiva de Argentina y Estados Unidos.



