Un modelo predictivo basado en datos clínicos podría ayudar a anticipar la aparición de este trastorno en jóvenes con mayor riesgo.

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una herramienta capaz de calcular la probabilidad de que adolescentes con problemas de salud mental acaben desarrollando un trastorno bipolar en los años posteriores a su hospitalización. El estudio, coliderado por Joaquim Raduà (IDIBAPS), junto con Gonzalo Salazar de Pablo (King’s College London), Daniel Guinart (Hospital del Mar) y Christoph Correll (Charité Universitätsmedizin, Berlín), plantea una nueva vía para avanzar en la detección de esta enfermedad, que a menudo tarda años en ser diagnosticada.

El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, en los que se alternan episodios depresivos y fases de hipomanía o manía. Su complejidad clínica dificulta la identificación temprana y, en consecuencia, retrasa el inicio del tratamiento.

Para avanzar en su detección, el equipo internacional de investigadores realizó un seguimiento de 105 adolescentes ingresados por trastornos afectivos, de ansiedad o de conducta, pero sin diagnóstico previo de bipolaridad o psicosis. Durante un periodo de hasta cinco años, el estudio analizó la evolución de estos pacientes y concluyó que el riesgo de desarrollar trastorno bipolar crece de forma progresiva: un 5% durante el primer año, un 22% durante los dos primeros años, un 29% durante los tres primeros años y un 36% durante los cuatro primeros años.

Con estos datos, los investigadores aplicaron modelos estadísticos avanzados para identificar qué variables clínicas permiten anticipar la aparición del trastorno bipolar. El resultado es una calculadora de riesgo que tiene en cuenta, sobre todo, síntomas leves de hipomanía que suelen pasar desapercibidos: autoestima inflada o grandiosidad (el predictor más potente), pensamientos acelerados, habla excesiva y aumento de energía.

Según el estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry, la herramienta alcanza una precisión de entre el 72% y el 86% durante los dos primeros años tras la hospitalización, el periodo más útil para orientar y adaptar el seguimiento clínico. Joaquim Raduà subraya la utilidad de este enfoque preventivo: “Nuestra herramienta permite identificar a adolescentes que, aun sin tener un trastorno bipolar, presentan un patrón clínico asociado a una mayor probabilidad de desarrollarlo. Detectar estos casos de forma anticipada puede marcar la diferencia en términos de una mejor prevención, así como de un tratamiento más precoz y, por tanto, más efectivo”.

Psiquiatría de precisión

La calculadora no sustituye el diagnóstico clínico, pero puede ayudar a los profesionales de la salud mental a adaptar el seguimiento y ofrecer mejores intervenciones preventivas: programas de psicoeducación, tratamientos psicológicos específicos o un control más estrecho de la evolución de los síntomas. Gonzalo Salazar de Pablo, coautor del estudio, destaca que “esta herramienta no es un diagnóstico, sino un apoyo para los clínicos. Nos permite estimar quién puede necesitar una vigilancia más estrecha y así mejorar las oportunidades de prevención e intervención temprana”.

Los autores advierten, no obstante, que el modelo debe validarse en muestras más amplias y en contextos clínicos diversos antes de consolidar su uso y confirmar su utilidad en la práctica clínica habitual. Aun así, el estudio representa un paso relevante en la psiquiatría de precisión, que busca adaptar las intervenciones a las características individuales de cada paciente y anticiparse a la aparición de trastornos graves.

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