Nazareth Castellanos, neurocientífica española sostiene que “un niño que come más comida de mala calidad, puede experimentar mayor cantidad de rabietas”.

La neurocientífica española Nazareth Castellanos ha querido poner el foco en cómo la alimentación juega un papel decisivo en el neurodesarrollo de los niños. “Un niño que come más comida basura, de mala calidad, puede sufrir mayor cantidad de rabietas”, advirtió.

El cerebro y el intestino tienen una conexión directa. Castellanos sostiene que “para que se desarrolle todo nuestro sistema neurológico necesitamos minerales, vitaminas y nutrientes que no fabricamos nosotros y que, por lo tanto, los hemos de comer y nos hemos de alimentar con ellos. Por ejemplo, las grasas omega 3 y omega 6, nosotros no las fabricamos, por lo tanto las hemos de ingerir.

La experta explicó que, de la misma manera, alimentos ultraprocesados, dulces y productos envasados, los clásicos de la llamada “comida chatarra”, están asociados con un incremento en los problemas emocionales y sociales de los menores.

“Es un nene más irritativo, con más problemas sociales, más problemas de gestión a su propia emoción, y con menos capacidad de comprensión al otro”, detalló.

Nazareth compartió un estudio que relaciona la frecuencia de consumo de estos productos con la cantidad de rabietas que presentan los niños.

Aunque reconoció que la correlación no implica una causalidad absoluta, sí subrayó la importancia de observar estas tendencias como indicios relevantes para la salud mental y emocional desde la infancia.

Por último, la neurocientífica recalcó en que no solo importa lo que el niño come, sino también lo que ha consumido la madre durante el embarazo. “Ya hay una correlación, que no digo que determine, pero hay una correlación con la gestión emocional del niño y del adolescente”, puntualizó.

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