La detección temprana del cáncer de mama es clave para salvar vidas. Un 30% de los casos se pueden prevenir y el diagnóstico precoz facilita tratamientos menos agresivos y mejora el pronóstico.
Por iniciativa de la Organización Mundial de la Salud, cada 19 de octubre se celebra mundialmente el Día Internacional de lucha contra el Cáncer de Mama con el objetivo de crear conciencia y promover que cada vez más mujeres accedan a controles, diagnósticos y tratamientos efectivos.
El cáncer de mama es el carcinoma más frecuente y la primera causa de muerte por cáncer en mujeres en todo el mundo. En Argentina se diagnostican más de 22.000 casos nuevos y fallecen alrededor de 7000 mujeres anualmente.
La detección temprana es fundamental para el tratamiento y la cura del Cáncer de Mama. Todas las mujeres sanas, que nunca hayan padecido enfermedades en la mama ni tengan antecedentes familiares con esta enfermedad, deben hacerse una mamografía cada dos años, especialmente entre los 50 y los 70 años, porque la incidencia de esta neoplastia aumenta a partir de los 45-50 años y la mortalidad por cáncer de mama aumenta unos años después de esa edad.
Prevención
Si bien el cáncer de mama no puede prevenirse, es muy importante realizar una detección temprana, que aumenta hasta en un 90% sus posibilidades de cura. Esto se hace realizando una mamografía, un estudio que detecta tumores que aún no llegan a palparse.
Se denomina Octubre Rosa precisamente porque la concientización durante este mes es clave para que las mujeres se realicen controles periódicos, que en este tipo de cáncer tienen tanta importancia. El 50 % de los casos de cáncer de mama se diagnostican en etapas avanzadas, aún cuando podrían detectarse tempranamente.
Las mujeres entre 50 y 69 años deben hacerse una mamografía cada año; y muchas de menor edad deben hacerlo antes, según lo indique su médico.



